Life After Beth

A pesar de su desagradable aspecto...

Life After Beth

Zach está destrozado por la muerte de su novia Beth, pero cuando ella vuelve milagrosamente a la vida, decide darse una nueva oportunidad y hacer con ella todo lo que no pudo hacer cuando estaba viva. Sin embargo, el amor puede pudrirse y cuando el estado de Beth comienza a mostrar sus verdaderos síntomas el pobre Zach verá su relación puesta a prueba de una forma que nunca imaginó.

Pura comedia con mucho respeto al género con el que se mezcla, más en concreto horror, y siendo totalmente precisos: el subgénero zombie. A bote pronto todos nos acordamos de los estupendos resultados que tuvo en pantalla “Zombieland”, y no era para menos, se trataba de una estupenda película palomitera capaz de satisfacer a los amantes del terror y al espectador casual con ganas de pasar un buen rato. Parece entonces que a “Zombieland” le ha salido un duro competidor: “Life After Beth”, que pone sobre la mesa una trama romántica, muertos vivientes y mucho humor de sal gruesa. ¿Es alargada la sombra de “American Pie” y sucedáneos? Pues parece que sí, afortunadamente el tráiler muestra una buena ración de tópicos zombies, aunados con un maquillaje y puesta en escena bastante macabro, por no hablar de una calidad técnica a tener en cuenta pese a su ajustado presupuesto.

Death do us part

La cruz del slasher

Death do us part

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

Death do us part

Kennedy (Julia Benson) y Ryan (Peter Benson) deciden juntar sus despedidas de soltero en una única fiesta. Para ello, reúnen a sus amigos y alquilan una cabaña en medio del bosque donde, supuestamente, van a pasar un fin de semana de juerga desenfrenada. Sin embargo, el dueño de la cabaña, Bo (Dave Colletef) es la mar de siniestro, y no tardarán en sucederse las muertes…

La premisa no es gran cosa, lo sé, pero quien escribe siente debilidad por el slasher, y puesto que todos, absolutamente todos, tienen un planteamiento similar, valía la pena intentarlo, ¿no? El problema es que las esperanzas se desvanecen prácticamente en el plano uno.

Y, de hecho, vayamos al plano uno: la película comienza con una descripción de un entorno natural bastante idílico, solamente roto por la presencia de una mujer vestida de novia que camina, tambaleándose. Créditos. La siguiente escena comienza con la novia en la comisaría, con el velo por la cara, siendo interrogada por un policía. Con una voz susurrante, y en planos o muy cortos o muy generales, ella dice su nombre, y comienza a contar cómo ha llegado hasta allí en un estado casi de shock. No hay que ser el más avispado del mundo para darse cuenta de que algo sucede, desde el momento en que hacen lo que sea con tal de no enseñarnos la cara de quien habla.

Lo mejor: El lago junto a la cabaña es precioso.

Lo peor: Otro slasher que acaba siendo una pérdida de tiempo.


Home

Ayudando a la extraña equivocada

Home

Cuando una joven y ambiciosa agente inmobiliaria llamada Leigh es contratada para vender una casa con un pasado turbio, se cruza en su camino una chica perturbada que resulta ser la hija fugitiva de la pareja que ha puesto a la venta el inmueble. Al tratar de ayudar a la chica, Leight se verá atrapada en la red tejida por una fuerza sobrenatural que también afectará a su hermana Vera. Un maligno ente tiene planes siniestros para las dos.

Leo el nombre de Nicholas McCarthy, director de Home, y, sinceramente, no me dice nada. Intento averiguar quién es el tal McCarthy y me llevo la primera y agradable sorpresa: resulta que este buen hombre es el director de El Pacto (The Pact, 2012); de manera que mi interés por la película (anteriormente conocida como “At the devil’s door”) sube muchísimos enteros. Curiosamente detecto coincidencias sustanciales entre Home y la mencionada El Pacto: una casa que probablemente esconda algún oscuro secreto entre sus cuatro paredes, una entidad diabólica agazapada entre las sombras y un par de hermanas que se las verán y desearán para salir con vida del trance. El tráiler de Home tiene muy buena pinta… pero en realidad este es un dato que me importa muy poquito. El Pacto, debut en la dirección de Nicholas McCarthy, me encantó; y cualquier cosa que quisiera venderme este tipo como su segunda película, yo se la iba a comprar con los ojos cerrados. La película tendrá un preestreno en VOD en los USA el próximo 8 de agosto, y posteriormente se estrenará en cines el 12 de septiembre. El Pacto tuvo distribución en España, de manera que esperamos que Home corra la misma suerte. Os dejamos con el tráiler y algunas imágenes de la película.

Mr. Jones

Demasiado barullo

Mr. Jones

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Mr. Jones

Penny y Scott descubren cuando se toman un respiro de la civilización que los bosques de alrededor de su refugio rural esconden unos siniestros espantapájaros. Dichas estatuas son el principio de una espiral de locura a la que sólo descifrar los sueños puede dar respuesta.

El surrealismo es un arma de doble filo.

Cuando se usa con elegancia y cuidado da lugar a experiencias plásticas llenas de fuerza que ayudan al espectador a romper las barreras de la realidad estimulando su imaginación. Sin entrar en disquisiciones técnicas y onanistas sobre el origen francés del término artístico, me acojo a la definición del vocablo como “absurdo, sin sentido” para reflejar el método de expresión artística donde las reglas preestablecidas se subvierten, por ejemplo la linealidad temporal, para potenciar el impacto visual o narrativo de una obra. Sin ir más lejos, y para entendernos, grandes maestros del surrealismo cinematográfico serían Buñuel, Terry Gilliam o David Lynch (con sus fallos y sus aciertos). Seguro que gente más sesuda puede aportar ejemplos más intelectuales, un servidor prefiere quedarse en lo superficial porque ahondar en los terrenos de la experimentación es también descubrir la gran mentira bajo la que se esconden auténticos maestros del aburrimiento (y os lo dice un señor que se ha tragado toda la discografía de Nurse with Wound, Current 93 o NON)

Sin embargo, cuando el surrealismo se usa sin ningún tipo de control, cuando un colgado decide ponerse a pintar un lienzo con mierda cual macaco frenético, nos encontramos con verdaderos peñazos imposibles de digerir. Se le supone al delirio una base sobre la que desbarrar, un sentido último cuya retorcida revelación resulta más satisfactoria por lo costoso de la misma, pues nos obliga a desarrollar procesos mentales no habituales con tal de encontrar la clave del jeroglífico. Entramos de lleno entonces en el farragoso terreno de las interpretaciones personales. He asistido a unas cuantas “performances” dadaístas y siempre he tenido que escuchar los clásicos “no lo has entendido” o “no lo has sentido” si le decía a sus autores que su interpretación no había tenido fundamento alguno. A veces ha sido peor, porque oír como justificación aquello de “la falta de sentido es el sentido último de mi obra” es poco menos que un declaración de la falta de perspectiva de su autor. Digo yo, que cuando te pones de frente al público quieres expresar algo, y no me vale dar saltos sin más a ver si el espectador siente la guindilla que tienes metida en el culo. Y cuando digo “algo” me refiero igualmente a una idea concreta que a la transmisión de emociones.

Lo mejor: El misterio que rodea a Mr. Jones y su historia

Lo peor: Una segunda parte infumable, donde el intento experimento no esconde la incapacidad narrativa de su autor.