Honeymoon

Polilla que al fuego se arrima, arde

Honeymoon

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Honeymoon

Honeymoon, debut en la dirección de Leigh Janiak, es un low-budget pequeño pero matón. Una mezcla descabellada entre el Anticristo de Lars Von Trier, Sospecha de Hitchcock y La invasión de los ladrones de cuerpos, bajo una dirección de pulso muy clásico, pero de formas indie. En pocas palabras, un soplo de aire fresco.

Aunque a primera vista pueda parecer que Honeymoon no pase de ser un telefilm precario y adverso, en realidad es todo lo contrario. De hecho son precisamente sus carencias y limitaciones las que hacen que resulte una propuesta tan sorprendente y las que la catapulten al estrellato, logrando un resultado final que destaca muy por encima de la mayor parte de filmes de este año. Tan solo dos actores y una atmósfera que, ciertamente, parece más propia de un telefilm, son los ingredientes justos y necesarios para que la pasional pesadilla de Janiak se haga realidad. Honeymoon cuenta una historia que escarnece a todas aquellas parejas jóvenes que deciden dar el gran salto hacia el matrimonio sin pensar, realmente, en si conocen a la persona junto a la que pretenden pasar el resto de sus vidas. No obstante Honeymoon no se empequeñece jugando con las menudencias de un típico telefilm de sobremesa; sino que propone toda una serie de giros que logran mantenerte en vilo en todo momento y expectante hasta el final; y sobre todo consigue que agradezcas haber invertido tu tiempo en un filme de estas características. Una alegría.

Lo mejor: la pareja protagonista. El clímax final es brutal.

Lo peor: tarda una hora en arrancar. Es una película de un solo visionado.


Festival Sitges. Días 5,6, 7

Un día regular lo tiene cualquiera y dos malos también

Festival Sitges. Días 5,6, 7

Pues justo cuando pensábamos que en calidad y selección de títulos de este año era sobresaliente llegó el cine flojo… L’Altra frontera es una cinta en catalán de ciencia ficción que funciona a modo de fábula y que está cargada de ingenuidad. Ingenuidad no sólo en la historia, sino también en la construcción de las secuencias y en la carencia de diseccionar, más a fondo y con acierto, su reflexión sobre la fama y el canibalismo de los medios de comunicación. También se hecha de menos que al hablar de refugiados y fronteras no se moje en ninguna lectura política. Su director, André Cruz Shiraiwa, es un tio joven, primerizo en esto del largo y que, pese a sus buenas intenciones, no ha sabido manejarse con un presupuesto tan bajo y un concepto tan ambicioso. Ojalá se le dé otra oportunidad y la ajuste a algo más sencillo.

Jamie Marks is dead recuerda mucho a la película de un estudiante de la ESCAC, Marcal Forés, presentada hace dos años: Animals. La vida, los conflictos de la adolescencia, el aislamiento familiar y la sexualidad se dibujan en la relación de los protagonistas con un joven fallecido que era víctima de bulling por parte de sus compañeros. Una vez muerto, se aparece para participar en las tribulaciones de sus amigos. Cine lento y un tanto pretencioso que cuenta, eso sí, con una factura visual y sonora muy interesante. Y en These final hours asistimos a las últimas horas de la humanidad y seguimos a un hombre que no tiene ningún deseo de pasarlas llorando. Camino de la fiesta del fin de mundo su destino se cruzará con el de una niña que se ha perdido. Cine apocalíptico que recuerda en algunos tramos a la española 3 días (magnífica, por cierto) y que gustó mucho en sus pases. Abunda la violencia y los desmadres de todo tipo.

Zombeavers

Dientes sanos... felpudos zombis

Zombeavers

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Zombeavers

Sí… sé que muchos de vosotros pensasteis lo mismo que yo cuando oísteis hablar por primera vez de Zombeavers: “¿En serio?”, “¿Zombis castores?”, “¿Era necesario?”, “¿Puede caer más bajo la figura del zombi?”, “¿Se estará revolviendo George A. Romero en su tumba?”. Al día de hoy sigo sin tener ni puñetera idea si una película como Zombeavers era o no necesaria; y desde luego el bueno de Romero no se está revolviendo en su tumba porque, que yo sepa, todavía no está fiambre (cualquier día nos sorprende con una nueva entrega de su mítica saga de muertos vivientes e intenta endosarle un poquito de cordura al subgénero). Pero sea como sea Zombeavers existe. Va en serio (no la película, sino el hecho de que exista). Es una realidad. Además se coló en la sección oficial - aunque fuera de concurso – del Festival de Sitges (algo que ha levantado ampollas entre ciertos sectores de la prensa) y ha encontrado distribución en España gracias a la gente de A contracorriente Films. De manera que las cartas están sobre la mesa. Aquel que quiera aceptar el juego que propone Zombeavers debe tener muy claras las reglas: una camada de castores zombis afilando sus enormes dientes con las costillas de unos desdichados universitarios en celo. ¡A divertirse!

Un grupo de universitarios decide pasar un largo fin de semana en una típica cabaña de bosque situada junto a un río y entregándose a los placeres de la carne. Pero poco podían imaginar que su prometedor fin de semana de mete-saca acabaría convirtiéndose en una auténtica orgía de sangre gracias a la inestimable colaboración de unos castores convertidos en zombis.

Lo mejor: Me reí.

Lo peor: La ves... con un poco de suerte te ríes... y la olvidas para siempre.


La Mano Fest

De festival en festival...

La Mano Fest

Así es, cuando algunos todavía estamos inmersos en la vorágine de Sitges, y en el horizonte (cercano) ya atisbamos otras citas ineludibles como pueden ser Terrormolins, Cardoterror, Málaga o San Sebastián; todavía nos queda marcar con una cruz la semana del 25 al 31 de octubre, fechas en las que se celebrará la segunda edición de La Mano Fest, el Festival de Cine Fantástico de Alcobendas. Una segunda edición en la que podremos disfrutar de una veintena de cortometrajes, siete largometrajes que competirán en la Sección Oficial del Festival, sesiones homenaje a clásicos de culto como ET o Braindead, exposiciones, conferencias y una serie de actividades dedicadas al cine de terror africano.

Siete son los largometrajes que competirán en la Sección Oficial del festival. Destaca la gran presencia de títulos estadounidenses –cinco de ellos lo son– y la variedad de propuestas: desde la ciencia ficción hasta la comedia negra, el slasher o el suspense. All Hollows’ Eve, Chimères, Found, Proxy, Shock Value, Time Lapse y Wax son los títulos de los filmes que participan en esta categoría. Además, una veintena de cortometrajes, llegados de los más diversos lugares – Israel, Holanda, Etiopía o Polonia –, competirán en la Sección Oficial de esta categoría. Todas las propuestas del género estarán presentes en esta sección: obras polémicas, de animación, suspense, ciencia ficción, gore, gamberras…