Gingerclown
El primo húngaro de Tim Burton

- Título original: Gingerclown
- Nacionalidad: Hungría | Año: 2013
- Director: Balázs Hatvani
- Guión: Balázs Hatvani
- Intérpretes: Ashley Lloyd, Erin Hayes, Tim Curry
- Argumento: 1983: Dos jóvenes desafían al equipo de rugby del instituto adentrándose en un parque de atracciones abandonado... pero poblado por monstruos.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 1/5

Los Ángeles, 1983: El pardillo del instituto se cruza con el equipo de rugby al completo mientras estos se dedican a meter mano a sus chicos en la trasera de sus bugas. Tras el encontronazo, el capitán del equipo desafía a nuestro pardillo a traer algo del parque de atracciones abandonado una vez pasada la medianoche. Pero allí, Pardillo McFly no solo encontrará atracciones polvorientas, también el amor de la chica más popular del instituto y el horror de seis demonios con menos movilidad que una piedra de molino.
Mezclemos la estética registrada de un Tim Burton tísico con la esencia más ñoña de “It”, añadámosle actores que no merecen tal nombre, efectos especiales sonrojantes, una sobredosis de películas para adolescentes de los ochentas y varios cientos de miles de bombillas: el resultado, macerado en barricas de neumático quemado desde la exótica Hungría, se llamaría “Gingerclown”, y sería menos apetecible que una lavativa anal con aguarrás. Una película que ha pasado desapercibida, por suerte, aun contando con la asociación de ciertos nombres, en este caso actores famosos muy vinculados con el fantástico, para lo que sería el doblaje de las criaturas fantásticas (¿demonios?) que pueblan el parque de atracciones abandonado donde se ubica la trama.
Bueno, ¿trama?, ¿argumento?, ¿guion? Palabras que le quedan grandes a la patochada que se saca de la manga el hombre detrás del invento: Balázs Hatvani, desconocido director que decide situar el marco temporal en el año 1983, el de su nacimiento, sin que esto aporte más que unas gotas de nostalgia que no se rubrican con una escenografía o vestuario a juego. Vamos, que la película transcurra en los ochenta no aporta nada y, además dados los resultados, parece un flaco favor a los que guardamos tan buenos recuerdos de Naranjito, Espinete, los Teleñecos y demás…
Lo mejor: Las voces de los dobladores de las marionetas.
Lo peor: Las actuaciones y los efectos especiales.




