Dark Universe

¡Aliens de oferta!

Dark Universe

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Dark Universe

Una nave. Se estrella en Florida. Te ríes. Contiene esporas. Llegan unos personajes. Algunos follan. Te ríes. Los ataca un alien ™. Las esporas mutan a los bichos. Te ríes. Se produce un encontronazo final con la bestia. Todo acaba medio bien. Te ríes.

Como empezar… a ver, probemos:
“Dark Universe” es una película producida por Fred Olen Ray…
Ummm, un comienzo que resume bastante bien por donde van los tiros, pero a lo mejor tendría que ser más directo:
“Dark Universe” es un robo barato de Alien, realizado con poco dinero y mucho morro…
No, demasiado frío, a ver si poniéndome en plan Tarantino:
“Dark Universe” es una mierda pinchada en un palo pero te partes el culo a su costa…
Esto ya está mejor, vamos, que todo lo que pueda decir a partir de aquí sobra en buena medida.
Sabéis perfectamente que estamos ante una producción directa a vídeo, precisamente esas que casi matan de muerte el género de terror por los años 90. El equivalente a las cintas que ahora se reparten a pachas “The Asylum” y “Syfy Channel”; solo que mucho más casposa, con pechos gratuitos y un guión bastante inferior. Sí, aquí las cotas de ridiculez no tienen límite; no en vano tenemos a Fred Olen Ray metiendo mano al libreto desde su cómoda posición de productor. Pero no lloréis pequeños… la clase del bueno de tito Ray está bien presente en su pupilo Steve Latshaw, otro hacedor de mierdas de la talla de “Vampire Trailer Park” o “Biohazard: The Alien Force”.

Lo mejor: La música omnipresente que ayuda a no tomarse en serio esta película, el único método para conservar algo de dignidad durante su visionado.

Lo peor: Otro apestoso montaje que producirá tocamientos entre David DeCoteau, Fred Olen Ray y Bruno Mattei


Dark Summer

Un verano más frío de lo normal

Dark Summer

Daniel, con diecisiete recién cumplidos, ya es arrestado en casa apartado de cualquier atisbo de tecnología. ¿Por qué? Su cyberacoso a una compañera de clase, Mona, no parece haberle sentado muy bien a las autoridades. Aunque aprovechando un viaje sorpresa de su madre, se apodera de la señal de sus vecinos para seguir con las andadas. Lo que nunca esperó es que su nuevo intento por contactar con Mona lo hiciera participe de un juego macabro con entidades sobrenaturales. Tal vez Daniel apretó demasiado las tuercas, tal vez el destino es el guardián de las peores venganzas… da igual, ahora tendrá que luchar por su vida ante los fenómenos que le acosan durante su arresto domiciliario.

Hacía ya bastantes años que no sabíamos nada de Paul Solet, autor de una de las películas con que Almas Oscuras emprendía su carrera como portal de cine de terror: “Grace” (2009), la del bebé muerto que no lo estaba tanto. Ópera prima que gustó bastante por estos lares y que además venía avalada por GoreNation, ¡qué tiempos! Pues bien, parece que Solet sale de su letargo con otro thriller de tintes sobrenaturales bastante bien presentado, aunque con la desagradable sensación de “esto ya lo he visto antes” (por ejemplo parte en “Housebound”). Quién sabe si el guión de un desconocido Mike Le esconderá más sorpresas de las que guarda su tráiler, con esos jóvenes protagonistas acosados por una entidad sobrenatural salida de internet, y superé su terrible parecido con la no menos terrible “Ouija”. Cierto, el cine de terror adolescente no puede aspirar a mucho, pero por lo menos sí intentar salirse una o dos veces de sus propias limitaciones, que a estas alturas se pueden resumir en su falta de originalidad.

Muerte a 33 r.p.m.

I'm in love with Satan

Muerte a 33 r.p.m.

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Muerte a 33 r.p.m.

Eddie está harto de su vida: sus padres están divorciados, no tiene casi amigos, se ríen de él en el instituto por su afición al heavy, la chica de sus sueños ni siquiera sabe que existe… pero lo peor, lo peor… lo peor es haberse enterado de la muerte de Sammi Curr, su ídolo, rockero y satanista reconocido que estudió en el mismo instituto que Eddie. Es difícil seguir cuando con 16 años el mundo se yergue contra ti. Sin embargo, llega a su poder el último vinilo de Sammi, el disco inédito que puesto al revés cambia la realidad y trae el poder a un Eddie sediento de venganza contra todos los que le ignoraron.

Hablar de “Muerte a 33 r.p.m.” es hablar de una época, en concreto la segunda mitad de los ochentas y el boom que sufría el heavy metal por aquellos años. Profundizando un poco más, en lo que vendrían a ser recuerdos, esta cinta saca a la palestra las vivencias en el instituto y el fuerte auge que sufría la serie b de mano de producciones de terror que proliferaban como setas en las estanterías de los videoclubs. Camisetas de los “Iron Maiden” o “Poison”, dos cadenas de televisión, ordenadores de 8 bits, pelos cardados, una inocencia pubescente que veía su reflejo en largas tardes jugando en la calle con una pelota o un puñado de canicas. Pero la nostalgia es un arma de doble filo, y lo que a veces vemos decorado con los vapores de la memoria oculta la verdad: que no siempre todo tiempo pasado fue mejor y que simplemente hay que disfrutar el día de hoy como si no existirá mañana para recordar.

Lo mejor: La rendición al satanismo rockero, si viviste el apogeo del hardrock de finales los ochentas es imposible no disfrutarla.

Lo peor: El tiempo no juega a su favor, recalcando las partes más ridículas de un guion demasiado sesgado por su época.


Puñaladas traperas

10 slashers para una década

Puñaladas traperas

A raíz de la reseña de la igualmente famosa que infame “Inocentada Sangrienta”, mi compañero Manu y un servidor convenimos que nuestra afición por el slasher tenía que verse cristalizada en forma de monográfico sobre tan denostado subgénero, sin prejuicios, sin análisis sesudos que vayan en contra de la diversión descerebrada representada por iconos de la talla de Michael Myers o Leprechaun.
Ni cortos ni perezosos nos planteamos echar la mirada hacia atrás y comentar sobre un buen puñado de películas que nos hubiesen llamado la atención en los últimos diez años. Por supuesto, se trataría de un especial sesgado por nuestros gustos personales y que no pasaría de mero repaso de slashers que por una razón u otra nos habían hecho pasar un buen rato a ambos. Diez asesinos, o alguno más, con los que pasar un buen rato entre cuerpos de escándalo y montañas de vísceras. Diez asesinos que han pasado con mayor pena que gloria por nuestras pantallas desde 2004. Diez asesinos que sirven como perfecta introducción al género desde su perspectiva moderna, que desgraciadamente se ve demasiado sesgada por un pasado, los setenta y los ochenta, de peso y calidad difíciles de recuperar.

Dadas estas directrices ya os podemos anunciar que no hemos redactado una especie de top ni hemos tenido la intención de abarcar lo mejor del subgénero. Por ejemplo nos hemos dejado en el tintero cintas que a buen seguro os escandalizará su ausencia. Somos conscientes de que el remake de “Las Colinas tienen Ojos” es un peliculón, que “Scared” es una slasher exótico como pocos o de que “All the Boys Love Mandy Lane” merece una buena dosis de alabanzas, pero deseábamos sacar a la luz títulos más personales, a la par que dejar la puerta abierta a vuestras propuestas y recomendaciones. Más peliagudo sería el tema de lo que mi estimado compañero y el que suscribe consideramos un “slasher”; precisamente la lista de marras vendría a definir de forma muy clara nuestra visión, que vuelvo a insistir tiene un interesante y divertido tufillo a serie b, el sesgo que en realidad ha sido el abono para el verdadero slasher.

Así pues, aquí van The hills run red, Rest Stop, Dark Ride, Black Christmas y Home Sick – seleccionadas por el gran Manu –; y Behind The Mask, Hack!, Stitches, El Aprendiz de Satanás y The Orphan Killer – mi selección personal –.

Esperamos poder compartir impresiones e incluso descubrir alguna joya oculta gracias a vuestros comentarios y opiniones. ¡Os esperamos!