The Signal (2014)

Llamadas a las que es mejor no acudir

The Signal (2014)

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The Signal (2014)

Antes de crear más estupefacción, decir que la inclusión del año es para diferenciarlo de la de 2007 del mismo título, película con la que no comparte nada más allá de este detalle. Dando una primera y superficial ojeada a The Signal, podemos definirla como una muesca más en el género del drama de ciencia ficción, tan en boga últimamente gracias a películas con calidad, pero ciertamente “de masas”, como Interstellar o Gravity. Sin embargo, The Signal también tiene elementos de suspense y terror que la sitúan en un punto de confluencia entre varios géneros cinematográficos.

No recuerdo cómo llegué a incluirla una lista de visionado pendiente que me llevó a verla finalmente las Navidades pasadas, pero supongo que las relativamente altas notas tuvieron mucho que ver. También desde luego la presencia entre un joven y desconocido reparto de Larry Fishburne –perdón, ahora se hace llamar Lawrence, Larry era sólo cuando hacía thrillers policiales ochenteros- y también la gran character actress Lin Shaye, revitalizada para el gran público en la última década gracias a la saga Insidious – aunque sus estelares apariciones datan ya de los setenta y ochenta, en Solos en la oscuridad o Hidden: Lo oculto, sin ir más lejos -. Descubrimos que esta última realiza poco más que un cameo, en su especialidad de anciana inquietante, aunque el bueno de Lawrence sí que lleva un peso fundamental en la trama. ¿Y cuál es ésta?

Lo mejor: Aprovechamiento máximo de un pobre presupuesto. Efectos especiales.

Lo peor: Acción muy frugal. Ritmo algo lento.


Los viajeros de la noche

Vampiros de la carretera

Los viajeros de la noche

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Los viajeros de la noche

—¿Qué edad tienes? —pregunta Caleb.
—Digámoslo así—responde Jesse—: Peleé para el sur.
—¿El sur?
—Perdimos.

Jesse es un vampiro. Quizá uno de los menos conocidos —a diferencia de Lestat, Drácula o el pedófilo Edward Cullen—, y en cambio es uno de los más agresivos, despiadados y terroríficos vampiros en la historia del género. Ópera prima de Kathryn Bigelow, Near dark (en España se conoció como Los viajeros de la noche) es un western/horror que pasó sin pena ni gloria por las salas cine y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en toda una película de culto para los conocedores del género.

Probablemente su baja recaudación se debiera, en parte, a que Kathryn Bigelow era una total desconocida para la época —ni siquiera los productores de la película tenían fe en ella. Recibió un ultimátum: “si en tres días no daba muestras de controlar la filmación la despedirían”. Pero no sólo controló el set de Near Dark, sino que con el tiempo se convirtió en una de las directoras más importantes de Hollywood. Realizó películas como Le llaman Bodhi (Point Break, 1991), Días extraños (Strange Days, 1995), K-19: The Widowmaker (2002); así como sus filmes más famosos: En tierra hostial (The Hurt Locker), con el cual se llevó el Óscar a la mejor película y mejor dirección en 2008, ganándole la partida al mismísimo James Cameron; y La noche más oscura (Zero Dark Thirty) en 2012, película que relataba la caza de Osama Bin Laden. También es muy probable que su baja recaudación se debiera a que compitió en las salas con Jóvenes Ocultos (The Lost Boys, 1987), la famosa película de Joel Schumacher que arrasó en taquilla tratándose de un filme menor y, para un servidor, uno de los grandes churros del cine de vampiros.

Lo mejor: El retrato del vampirismo.

Lo peor: La muerte de los “malos”.


Goddess of Love

Las largas piernas de los noventa

Goddess of Love

Venus es una inestable stripper que cae en una espiral de locura cuando piensa que su amante, un fotógrafo especializado en obras eróticas, le está engañando con otra. No hay mayor demonio que una mujer despechada. ¡Ouh yeah!

Anteriormente conocida como “The Dark Side of Venus”, un título a mi juicio superior al actual, “Goddess of Love” es el último trabajo del director de dos cintas muy queridas para este que suscribe: “Jack Brooks: Monster Slayer” y “The Shrine”; especialmente la primera, que resultó ser una deliciosa serie b homenaje al cine de los ochenta y que, en cierta manera, fue una de las películas que me acercó a Almas Oscuras. Sin embargo, la película que hoy nos incumbe parece un paso muy distinto para su director: ni más ni menos que un thriller erótico en la línea de títulos tan conocidos como “Instinto Básico”, “Juegos Salvajes” o “Atracción Fatal”. Aunque un servidor le ve ciertos tintes italianos, en la vena de los nuevos giallos eróticos como “Tulpa”, y una personalidad propia dibujada en una abundancia de desnudos que no se estila actualmente en el cine independiente. Así que los hombres, una recua de enfermos morbosos, estamos de enhorabuena con este viaje al cine de los noventa, a toda esa caterva de producciones que exponían la pasión desatada como motor de unos argumentos de dudosa catadura. ¿O es que nadie se acuerda del pequeño pene de Bruce Willies en “El Color de la Noche”?

Hashima Project

Fantasmas de medio pelo

Hashima Project

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TERROR:
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  • 2/5

Hashima Project

Hashima es una pequeña isla, de 480 de ancho por 150 metros de largo, situada a pocos kilómetros de Nagasaki, y que hasta los años setenta ejerció de dormitorio para miles de mineros y sus familias que explotaban las minas de carbón cercanas para el gigante Mitsubishi. Con el auge de una nueva tecnología, la isla fue deshabitándose paulatinamente pese a haber sido la región de mayor densidad de población en el mundo. Actualmente se encuentra en total abandono y los enormes bloques de apartamentos de deshacen por las inclemencias del tiempo creando un paisaje fantasmagórico.

Y allí es donde cinco jóvenes se dirigen con la intención de realizar un documental que capture la presencia de fantasmas, su objetivo es venderlo a una productora de películas de terror. Que la cinta de la que hoy os hablamos, llamada “Hashima Project” de forma muy adecuada, ni siquiera se moleste en aportar los datos que un servidor ha recuperado de la wikipedia apunta muy a las claras el tipo de producto ante el que estamos: horror superficial para adolescentes, aunque afortunadamente no se trata de ningún “found footage”. Una razón de ser que no es mala de por sí, pero que acaba resultando pedante cuando se alarga hasta las dos horas de duración con un ritmo tedioso y un guion que no sólo carece de cualquier profundidad, sino que además desaprovecha su gran oportunidad: la localización tan sugerente que ofrecen los edificios de hormigón de la isla Hashima. De hecho, esta isla ya ha sido visitada por las cámaras de grabación en diversos videos clips y como decorados para “Battle Royale II”, además de formar parte de los exteriores de la guarida del villano de “Skyfall”. Es más, hace años que las visitas se prodigan, pues la isla ha sido parcialmente abierta al público a principios de siglo; algo tendrán esos parajes que estimulan la imaginación, lo que me recuerda otro estrepitoso fracaso como fue “Atrapados en Chernobyl”, y aun así tengo que reconocer la superioridad de esta última frente a la cinta tailandesa que hoy nos ocupa, lo cual ya debería prevenirnos.

Lo mejor: Los aspectos técnicos y los paisajes de la isla abandonada.

Lo peor: Su ritmo tedioso y un guion que no hay por donde cogerlo.