Burying the Ex

Necrofilia inversa

Burying the Ex

Max es un muchacho agradable que sufre la pena de tener una atractiva (ejem) pero manipuladora (aaahh) novia. Evelyn comienza a hacerle la vida imposible cuando se mudan a vivir juntos (¿os suena?), así que el pobre Max ya no puede más pero tiene miedo a soltar la bomba (¡venga Max!). Por suerte, o por desgracia, Evelyn fallece al poco en un peculiar accidente. El muerto al hoyo y el vivo al bollo: Max sale a tomarse unos chupitos cuando conoce a la fogosa, sexy y simpática Olivia, la chica de sus sueños (¡lo normal!). Por desgracia, o por suerte, Evelyn vuelve de la tumba convertida en muerta viviente y con ganas de pasar el resto de su no-vida con su amado (¡el matrimonio estándar!).

Que la combinación comedía-horror está devaluada es de consenso común, y aún lo es más el desprecio que se ha ido levantando contra las comedias de horror con zombies (“zombedy”, el subgénero de ridículo nombre). Un servidor no se quiere mojar en demasía, es decir, desde que en los ochenta funcionase tan bien, hasta cierto punto, la mezcla de sustos y risas dentro de la serie B (“Noche de Miedo”, “House”, “El Terror llama a su puerta”), el homenaje mal entendido ha proliferado hasta el punto de resultar agotador y, muchas veces, patético. Por ello me cuesta defender propuestas como “Burying the Ex” (comedia romántica con muertos vivientes de por medio), pero tampoco sería justo con mis propios orígenes, pues son precisamente algunas de las películas de Joe Dante, famoso director de la presente, las que me han proporcionado mis mejores momentos como cinéfago.

In Order of Disappearance

Yo por mi hijo Ma-to

In Order of Disappearance

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

In Order of Disappearance

Me encantan los thrillers que transcurren en zonas heladas. La violencia y los instintos más brutales contrastan con lo inerte del paisaje invernal como lo hace una gota de sangre en el blanco de la nieve. Este contraste de calor animal contra frío natural es la seña de identidad de Kraftidioten la cinta noruega/sueca que, por lo impronunciable de su título, se distribuye como In order of dissaperance en el resto del mundo. Un excelente film a la altura del gélido “Fargo” y que contiene, al igual que este, un sutil humor negro que, lejos de restar fuerza a su potente propuesta, la convierte en una de las mejores cintas actuales para los amantes del cine policíaco.

Stellan Skarsgård interpreta a Nils, un padre coraje que tras el fallecimiento de su hijo busca justicia y venganza; dispuesto a no parar hasta saber la verdad va deshaciendo la madeja que lleva a los máximos responsables de su pérdida. Se sitúa, sin saberlo, en el centro de la lucha de 2 bandas mafiosas y sus crueles capos… Pero la furia de Nils es tanto o más fuerte que la de las huestes de ambos clanes.

Lo mejor: Excelentes actores y diálogos. La trama constantemente va a más.

Lo peor: La comicidad de sus personajes malvados no será del gusto de todos.


Strange Blood

Mutación rarica

Strange Blood

Un brillante pero obsesivo científico cree haber encontrado la cura para todas las enfermedades, la panacea, aunque desgraciadamente es infectado por un extraño parásito en el proceso. La infección va arruinando su cuerpo hasta transformarlo en un demente sediento de sangre, las horas se convierten en una carrera contra reloj para encontrar una manera de detener a ese monstruo interior que amenaza con “curar” a todo el planeta.

La sombra de David Cronenberg es muy alargada, tanto que, alrededor de treinta años después, películas como “Videodrome” o “La Mosca” siguen extendiendo su influencia sobre obras actuales. Sin ir más lejos, el propio hijo del famoso director canadiense, Brandon, retomaba el lado más plástico de la filmografía de su padre con “Antiviral”, un proyecto que pese a no ser perfecto fue injustamente infravalorado, y me remito a un segundo visionado para apreciar justamente sus muchas bondades.

Pues bien, esta influencia vuelve a revelarse de vez en cuando con propuestas como “Cell count” o esta misma “Strange Blood”; cintas que precisamente apelan a la faceta gráfica como gran explotación de ese concepto que fue “la nueva carne” (véase “Videodrome”), creación casi en exclusiva de Cronenberg. De hecho, Chad Michael Ward no reniega de estas influencias sino que las expresa en voz alta, potenciándolas, cuando debate sobre su ópera prima; sacrificado debut tras realizar un importante número de cortometrajes en vídeo. Que detrás de “Strange Blood” existe un limitado presupuesto no se le escapa a nadie, ni siquiera a los que ya han podido verla en algún festival especializado, de los que por cierto no ha salido muy bien parada. Esta escasez económica no debería ser óbice, como se demostró con maravillas del calibre de “Rabia” o “Cromosoma 3”, para la realización de un largometraje interesante, pero parece difícil captar la esencia del maestro y, esto es pura especulación personal, la cinta que hoy nos ocupa no presagia una nueva obra de culto.

Maniac Cop

El brazo desequilibrado de la ley

Maniac Cop

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Maniac Cop

Maniac Cop no va a ganar ningún premio. Pero es que tampoco lo ha intentado nunca. Lo que el director William Lustig se trajo bajo el brazo fue una mezcla gloriosa de acción y terror, con el suficiente éxito de conseguir dos entregas más, todas muy homogéneas en su corte serie B sin tapujos.

A finales de los ochenta el crimen era todavía un problema en Nueva York, y la leyenda de la serie B Larry Cohen (La sustancia maldita, La serpiente voladora) supo verlo. Su guión hace un gran uso de esta premisa, mediante la ejecución de las ideas acerca de la histeria que causarían las personas que abusan de su figura de autoridad y poder. Lo cortés no quita lo valiente, y aparte de la parte sátira, están también los boquetes en la trama, pero ¿quién no los espera con un nombre como Maniac Cop?

Rescatar esta cinta sucedió de un modo que viene siendo habitual últimamente: forzado por la amenaza de un remake. Aunque menos traumático que otras veces (ya que el responsable parece ser el talentoso Nicholas Windig Refn, experto en resucitar el espíritu de neón ochentero) sí es cierto que va a ser difícil que se supere la magia de la original.

Lo mejor: Actores con carisma. Giros argumentales.

Lo peor: Ciertas concesiones que le quitan verosimilitud