Bastard
Asesino descarnado

Cinco extraños – dos asesinos en serie recién casados, un policía suicida y un par de hermanos fuera de control – se convierten en sospechosos y víctimas cuando un asesino enmascarado hace acto de presencia en el aislado pueblo de montaña donde han ido a cobijarse.
La sombra del slasher es alargada, y bien lo sabe mi querido compañero Manu, la silueta del asesino implacable que, enmascarado o no, se encarga de das matarile a jóvenes víctimas, alcanza hasta la fecha actual con multitud de homenajes o reinterpretaciones modernas. Con humor, sin humor; con gore, sin gore; con patatas, sin patatas… Y la norteamericana “Bastard” viene a unirse a tan extraña hermandad utilizando una estética retro en todos sus aspectos; desde la música a la fotografía, hasta ese guion tan desapasionado que no oculta la parte fuerte de la cinta: la figura del asesino y sus tejemanejes. Quizás por estética no esté a la obsesiva altura de obras tipo “The Sleeper”, que recreaban los setenta con bastante pulso, pero sin duda juega fuerte su baza macabra gracias a esos martillazos y golpes que resultan muy interesantes, habida cuenta de lo que busca el aficionado al slasher.




