Lost River

El lodazal del sueño americano

Lost River

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Lost River

La cara guapa del cine independiente más mainstream, Ryan Gosling, se estrena en la dirección cinematográfica con este Lost River y demuestra que no se limitó a repetir sus frases con cierto carisma durante los rodajes con autores de talento: Ryan se empapó también de la forma de hacer y narrar de los grandes maestros y en este primer trabajo ha abierto el frasco de las esencias del mejor cine norteamericano para realizar un pedante, pretencioso, extenuante pero objetivamente sobresaliente ejercicio de cine.

A punto de perder su casa, Billy (Christina Hendricks) se ve obligada a trabajar en un sórdido y misterioso club nocturno, mezcla de burdel y macabro cabaret burlesque, dejando a su hijo pequeño al cuidado de su otro hijo más mayor: Bones (Iain De Caestecker). Por su parte Bones trata en lo que puede de ayudar a su desvalida madre y trapichea con chatarra y restos de su ruinosa comunidad, granjeándose peligrosos enemigos. Cuando su vecina (Saoirse Ronan) le hable de la existencia de una ciudad engullida por el rio, Bones divisará una posible solución a los problemas de la familia.

Lo mejor: Visualmente hipnótica y brillante. Su carácter onírico.

Lo peor: Demasiado pedante por momentos. Un guión un tanto escaso.


Mega Shark vs. Kolossus

Subiendo la apuesta

Mega Shark vs. Kolossus

Buscando nuevas fuentes de energía, Rusia despierta accidentalmente al Coloso, un robot gigante construido durante la tensión de la Guerra Fría. Al mismo tiempo, aparece un nuevo “mega tiburón” amenazando la seguridad mundial. Ahora el mundo debe encontrar la manera de detener a los mortales titanes antes de que destruyan a toda la humanidad.

Me dicen diez años atrás que una productora iba a triunfar, dentro de ciertos límites, estrenando una película protagonizada por un tiburón cabalgando un tornado y no me lo hubiese creído ni de coña. Si estuviésemos hablando de una saga que alcanzase la cuarta entrega, teniendo como mayor atractivo a un tiburón gigante hecho por ordenador, pues hubiese brindado ebrio porque semejante sinsentido nunca se convirtiese en realidad. Y, sin embargo, aquí estamos: hablando de “Mega Shark vs. Kolossus”, una película que narra el enfrentamiento de un tiburón grande como un rascacielos contra un coloso mecánico creado por los rusos durante la guerra fría. Quizás no sea el mayor pecado semejante argumento, sino su realización: un festival de efectos CGI donde todo vale pese a que los resultados parezcan antes el resultado de un mal viaje de ácido que una película comercial. “The Asylum” lo ha vuelto a hacer, utilizando como cebo a Chris Ray, hijo del reconocido perpetrador de basura fílmica Fred Olen Ray, han conseguido pescar una auténtica locura que castigará higadillos ajenos el próximo siete de Julio. Ya lo sabéis, carne de cañón para el canal SyFy, un digno intento de entretenernos a base de chorradas como un piano.

El Estigma del Mal

The Noize

El Estigma del Mal

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

El Estigma del Mal

No voy a intentar resumir aquí el significado icónico del estudio británico “Hammer” para los aficionados al cine de terror. A estas alturas ya debería saberlo todo el mundo, hasta los primerizos. Lo que quizás no ha sido tan evidente es su resurrección, pues el estudio abandonó la producción cinematográfica bastantes años atrás para volver de entre los muertos en 2008. Y lo hizo con una película que no presagiaba nada bueno, “Beyond the Rave”, la cual sólo tenía de la clásica elegancia de la “Hammer” el uso de la figura del vampiro, aunque esta fue expuesta de manera bastante tosca. Sin embargo, los responsables de la compañía se pusieron manos a la obra, para resucitar algo de la mentada elegancia, y así se sacaron de la manga una nueva revisión de la historia de “La Mujer de Negro”, con Daniel Radcliffe, cosechando buenos resultados. Pero antes se estrenaba “Wake Wood”, en parte homenaje a “El Hombre de Mimbre” y en parte explotación del cine de brujería, que tanto éxito tuviese en Inglaterra durante las décadas de los sesenta y setenta. Además, llevaron a buen puerto un remake de “Déjame Entrar”, merecedor de críticas entusiastas y que parecía afianzar los ecos del pasado en cuanto a terror refinado. Así hasta llegar a “The Quiet Ones”, otro intento de retomar ese clasicismo que lleva tan lejos su propuesta como situar la trama en 1974, el año que marcó el final práctico de la productora. Por desgracia, terminó siendo otra cinta que no obtuvo los resultados esperados ni en crítica ni en taquilla, pero que, honestamente, merece ser tenida en cuanta aunque sólo sea por tratarse de cine de horror en sentido estricto. Sin embargo, no olvidemos que se trata de una coproducción con Estados Unidos, así que tened también presente su tendencia hacia la estridencia comercial y los giros argumentales manoseados.

“The Quiet Ones” difícilmente pasará a la historia como una película de guion profundo. Todo lo contrario, tal como se ve se olvida, claro que también permite pasar un buen rato siempre que seamos capaces de pasar por alto su típico desarrollo. Cine de terror, cine de sustos, pese a tratar temas psicológicos, poco de profunda tiene su propuesta. La historia nos sitúa en Oxford donde un profesor de psicología aplicada, Joseph Coupland, intenta curar a una chica esquizofrénica, Jane, con la ayuda de tres alumnos.

Lo mejor: La inteligente combinación de cámara en mano con metraje al uso: no desentona y aporta mucho dinamismo.

Lo peor: Un tramo final que va destrozando el misterio de su primera parte con predecibles sustos y un giro insatisfactorio.


Grizzly

No es un remake... pero lo parece

Grizzly

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Grizzly

Cuando Spielberg adaptó a la gran pantalla la novela de Peter Benchley Jaws lo hizo con tal acierto y tensión que inauguró todo un subgénero en el cine de terror: el de las criaturas asesinas reales. No es que no existieran anteriormente, pues Los pájaros, “Moby Dick o Cuando ruge la marabunta (entre otras muchas) nos alertaban con anterioridad de los peligros de la naturaleza… pero en la bautizada por estos lares Tiburón la amenaza era tan real y natural que suponía algo nuevo e inesperado hasta esa fecha. Ya no era necesaria la intervención de la radiación o los seres extraterrestres para causar estragos, nuestra propia flora y fauna era una amenaza para nuestra evolucionada vida; una amenaza que, en nuestro camino para llegar a ser la especie dominante, habíamos enterrado en nuestra memoria atávica y que ahora el celuloide nos venía a refrescar. Y si Tiburón marcó el inicio, su secuela (un título a reivindicar) es casi un decálogo de las bases de este género:

1. Varios personajes e historias independientes se ven dramáticamente truncadas por la presencia de la criatura/as en cuestión y terminan por converger en un grupo unido por la supervivencia.
2. Un protagonista sólo, o preferiblemente acompañado de expertos científicos o cazadores, va tras la amenaza. Y tendrá su particular cara a cara en los compases finales.
3. Intereses comerciales tratan de acallar los sucesos facilitando así la tragedia.
4.Y sangre y muerte en cantidades industriales, pues no hay monstruo que se precie como tal que no deje tras de sí un buen reguero de cadáveres.

Lo mejor: Da lo que promete y funciona muy bien en lo que concierne a entretener.

Lo peor: Ciertas concesiones en favor de la sorpresa. Tan clásica y predecible que no aporta tampoco nada nuevo.