Electric Boogaloo

La loca historia de Cannon Films

Electric Boogaloo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Electric Boogaloo

“La Matanza de Texas 2”, “Lifeforce”, “El Guerrero Americano”, “Yo soy la justicia”, “Delta Force”, “Yo, el Halcón”, “Cyborg”, “Ninja 3”, “Invasion USA, “Sahara”, “El Desafío de Hércules”, “Lady Libertine”, “Hot Chilli”, “Superman IV”, “Masters del Universo”, “Gor”, “Simbad, el Rey de los Mares”, “Lambada”, “Los Bárbaros”, “El Último Americano Virgen”, “Las Minas del Rey Salomón”, “America 3000”, “La casa de las sombras del pasado”, “El Tren del Infierno”, “Desaparecido en combate”… ¿os suenan? Si es así conocéis de tú a tú a la infame productora Cannon Films, dirigida por dos primos israelís cuya visión de la industria cinematográfica estableció los parámetros de la distribución del cine independiente hoy en día, es decir: vender la película antes de tenerla terminada. Entonces, si se ha despertado vuestro interés seguro que es porque de jóvenes paseabais por los video clubes atraídos por las llamativas carátulas de estas películas. ¿Buscabais acción? ¿Terror? ¿Ciencia ficción? ¿Aventuras? ¿Momentos picantes? ¿Fantasía? ¿Comedia? ¿Espada y brujería? Todo tenía cabida en el loco mundo de Menahem Golan y Yoram Globus, los citados propietarios de la Cannon, que a finales de los setenta la compraban para introducir su forma de hacer cine en Estados Unidos: ellos habían sido los principales impulsores de la industria cinematográfica en su Israel natal. Una pareja llena de pasión por el cine y con un gusto hortera, en particular por los chándales, que trasladaron a la pequeña pantalla, pues los ochentas se convirtieron en su particular feudo doméstico: nadie que haya vivido durante dicha década se habrá librado de alquilar una de sus películas.

En caso de no sonaros ninguna de las películas citadas o, peor aún, si no son de vuestro gusto; lo mejor es que obviéis esta reseña y volváis a la gris realidad de una época donde la serie B ya no es tan divertida, quizás, porque falta el descaro de personajes como los que pueblan este documental.

Lo mejor: Su dinamismo y buen humor.

Lo peor: Intrascendente si no te interesa el trabajo de Cannon Films. Se echan en falta a Golan y Globus.


Maggie

Drama King

Maggie

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Maggie

La joven Maggie es infectada por un virus que terminará convirtiéndola en una bestia caníbal. Pasará los últimos días, hasta el terrible desenlace, con su padre y su madre en una pequeña granja.

Cuando todos supimos que Arnold Schwarzenegger iba a protagonizar una película de zombies, nos quedamos bastante sorprendidos y con mucha curiosidad por saber del resultado. El gobernador de California había vuelto a la vida activa como actor y sus últimos proyectos no tenían el mismo éxito de antaño, pero siempre suponían una experiencia sólo por verle en pantalla. Posteriormente fuimos descubriendo los vericuetos de “Maggie”, así se llamaba la película de marras, y nuestra sorpresa fue en aumento dadas las características del proyecto: una producción independiente, dramática y muy seria. ¿Qué pintaba Arnold en todo esto? Pues en concreto interpreta al desolado padre que tiene que asistir a la transformación de su hija recién contagiada del típico virus zombie. Pero lejos de sesgos violentos u hordas de muertos vivientes, “Maggie” intenta llevar un poco más allá los conceptos dramáticos del comic “The Walking Dead” (joder, parece que a día de hoy nadie se acuerda que fue primero un comic); y así se embarcaba Arnold en una producción de poco más de 4 millones de dólares, apostando por una historia que diese a conocer su lado más humano y sus capacidades como actor. Pues bien, al igual que Clint Eastwood, al austriaco le sientan bien los años y, efectivamente, se enfunda con bastante naturalidad el papel más sofisticado y dramático de su carrera. Pero, ¿qué significa esto de cara al aficionado? Básicamente, aquel esperando una cinta con un mínimo de acción y con elementos de terror se va a llevar una gran decepción, aunque es justo para “Maggie” reconocer que en ningún momento se nos intentó vender la típica película de sustos. Ahora bien, desde mi posición (por mucho que en Almas Oscuras amamos el buen cine en general, un servidor está aquí para hablar de cine de horror o tangenciales) la cinta ha supuesta una clara decepción porque sus diferentes elementos no están nada bien equilibrados.

Lo mejor: Arnold Schwarzenegger, su credibilidad es inmensa a pesar de sus limitaciones como actor.

Lo peor: El drama llevado a la enésima potencia, cuesta entender porque se ha usado la excusa zombie cuando valía cualquier enfermedad terminal.


Anarchy Parlor

No busques un hostal, busca un tatuador

Anarchy Parlor

Un grupo de amigos estadounidenses visitan Lituania en busca de alcohol, drogas y sexo. Su viaje terminará llevándolos, seducidos de la mano de hermosas mujeres, hasta el estudio de tatuajes de un extraño personaje conocido como “the artist”, un hombre cuya vida está al servicio de su arte como tatuador, un arte misterioso que ha sido transmitido de generación en generación y cuyo legado de dolor acabará con nuestros jóvenes protagonistas.

Como si de un décimo aniversario se tratara, “Anarchy Parlor” viene a resucitar la historia de “Hostel”, una cinta que el tiempo ha ido poniendo en su sitio, pero añadiendo un pequeño giro en las manos de un tatuador con muy mala leche. El resto de ingredientes son los mismos: norteamericanos de vieja por Europa del este con ganas de sexo, atractivas mujeres que actúan como señuelo y un submundo sórdido donde los turistas se hunden en una espiral de torturas. Eso sí, “Anarchy Parlor” parte con menos presupuesto y una capacidad de sorpresa nula. Pero la película de Devon Downs y Kenny Cage, dos completos desconocidos a excepción del segundo por su involucración en “Raze”, cuenta al menos con una pequeña baza: Robert LaSardo, un actor secundario que poco a poco se ha ido labrando un hueco en el cine de terror de serie Z a pesar de lo difícil que lo tiene debido a sus fuertes facciones y su afición por los tatuajes, que aquí le viene de perlas para encarnar a “the artist” (nada que ver con el bueno de Prince). Por ejemplo, en “Autopsy”, una de mis debilidades modernas de serie B, se hacía con la función interpretando un papel casi sin importancia; para deslumbrarnos finalmente en la esquizofrénica “Junkie”, la locura olvidada de Adam Mason. Junto a LaSardo muchos rostros jóvenes que han hecho sus pinitos en la serie B norteamericana: Anthony Del Negro (“Deep in the Darkness”, “Monster Truck”), Jordan James (“Nazis at the Center of the Earth”, “Raze”) o Tiffany Demarco (también en “Raze”). Como anécdota comentar que la ayudante del personaje de LaSardo es una famosa tatuadora finlandesa: Sara Fabel.

Hungerford

Birras, insectos gigantes e infectados... ¿Quién da más?

Hungerford

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Hungerford

Voy a empezar por lo bueno, y es que Hungerford pese a todos sus defectos, que son de variado pelaje, se deja ver e incluso, a ratos, entretiene… Posiblemente porque en ningún momento esconde lo que es: cine de muy bajo presupuesto con más ganas que medios. Desgraciadamente recurre al manido found footage (que en este caso no aporta absolutamente nada nuevo) para tratar de esconder al máximo sus carencias.

Cowen (Drew Casson que también dirige la cinta) está grabando un video sobre su vida y la de sus amigos cuando comienzan a pasar cosas raras en la pequeña localidad donde habitan. Todo los acontecimientos extraños parecen orbitar en torno a una fábrica… Ignorantes al comienzo de la seriedad de lo que sucede, descubrirán que la voluntad de sus vecinos ha sido anulada por unos extraños, e inusitadamente grandes, insectos.

Lo mejor: El trabajo de cámara es igual que el de otros found footages de gran presupuesto y pese a parecer algo sencillo no lo es en absoluto.

Lo peor: Malos actores y muy pocos medios para sus pretensiones.