Sheborg Massacre

Latón sexy

Sheborg Massacre

Autodenominada chica dura y activista punk, a Dylan le gusta luchar por una causa… literalmente, cualquier causa. Cuando una alienígena aterriza en una granja de cachorros (¿?) y comienza a convertir a los ciudadanos en máquinas hambrientas de carne de cachorro, Dylan tiene que decidir si ella cree lo suficiente en la causa que la llevará a enfrentarse contra “sheborg”.

Neo punkies guerrilleras, bastante apagadas con respecto a lo que ofreció en su día la provocadora Becki Bonsage; cine basura realizado entre amigos con una vaga productora como excusa; la prima pobre de Tetsuo ejerciendo de ninfo-killer; hardcore metalero intrascendente para la generación decadente… Estos son los ingredientes principales, amén de unos exteriores tan baratos que echan para atrás, de la última producción de StrongMan Pictures, americanos que hacen cine para americanos, y cuyo catálogo no destaca por encima de lo que pueda ofrecer una noche aburrida de youtube y marihuana. Pero la sangre es la sangre, tira fuerte y nos lleva a ese cine de guerrillas que ha cimentado buena parte de las adolescencias de las Almas Oscuras pobladores de este infame rincón virtual. Entonces, cómo no hacernos eco de una película que ni tendrá distribución en países de habla hispana ni falta que le hace. Ya sabéis, el infracine que jamás ganará premios y del que tanto me gusta hablar, aunque en este caso no pienso caer en la trampa de esos actores amateurs.

Suspension

Las cositas de mi padre

Suspension

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Suspension

After Dark 2015, Round 6
Bob Vs. La loca de los dibujicos
FIGHT!!!

¡Otra trastornada y trastornante reseña del After Dark 2015! Decid con voz pitufada: “¡bieeeen!” Me siento más contento que un híbrido entre la Rana Gustavo y Topo Gigio, me he quedado muñeco ante tan excelsa obra de arte, el culmen de los slashers materializado en una producción de bajo coste, la síntesis de lo que todo aficionado busca entre el cajón de las emociones fuertes, una acerada mirada que refleja la crisis ética del ser humano, el alfa, el omega, ¡¡¡el puto Nirvana del terror!!!

¿En serio? No, en serio, no. Pero sí es cierto que estoy bastante contento porque mis experiencias/enemas con “eso cosa” llamad@ “8 Films to Cry For” han dejado de pertenecerme en exclusiva. Puesto que mis compañeros sabiamente se pusieron de perfil cuando, con los ojos como huevos duros y la lengua colgando, grité: “¡toaaas las pelis pa’míííí!”, necesitaba engañar a algún incauto como acompañante ante mi fulgurante vuelo hacia el agujero negro que es representa el maldito After Dark. ¿Y quién podría ser más confiado que un anciano? Aquel santo varón que cedió el esperma para mi creación, dícese mi padre, siempre recriminó mi afición por el cine y la literatura de terror. Con una certeza apabullante me decía: “te vas a quedar tonto de ver tanta puta mierda”.

Lo mejor: Mi padre.

Lo peor: El padre de ella.


La Profecía

Satanás a lomos de un triciclo

La Profecía

Robert Thorn recibe la noticia de que su primer hijo ha nacido muerto. Para evitar el dolor de su mujer, Katherine, acepta adoptar a otro niño nacido en la misma clínica, cuya madre ha fallecido durante el parto. Katherine, ignorante de la suplantación, se entrega con ternura al cuidado de su supuesto hijo Damien. Pero mientras el niño crece, también lo hace el terror que lo rodea. Accidentes fatales, suicidios y una violencia inexplicable parecen seguir a los Thorn adonde quiera que vayan, pero ¿por qué razón? ¿Y cómo es posible que el pequeño Damien tenga algo que ver con tan terribles sucesos? Es sólo un niño… Pero Damien Thorn no se parece a ningún otro niño. Damien lleva la marca de la bestia, y su momento se acerca.

The Final Girls

Comedia postmoderna de andar por casa

The Final Girls

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

The Final Girls

Pongan un póster con aire retro; véndanlo como una comedia postmoderna que transgrede las normas de algún subgénero, en este caso el pobrecito slasher; añadan como protagonistas a unos jóvenes atormentados por el siglo XXI, pero bien planos no sea que el espectador se maree; hagan claras referencias nada solapadas a clásicos del cine transgredido, en este caso “Viernes 13” (partes 4 en adelante), “The Burning” o “Sleepaway Camp”; y así ya tienen garantizado un importante premio en el festival de turno. Que además sea el premio al mejor guión tiene guasa – sí, estoy hablando de Sitges -, todo gracias a ese guiñó cómplice propio de pijos niuyorkinos que se inventan el meta-slasher en un giro abominable que atenta contra la ya cuestionable “El Último Gran Héroe”. Luego leo referencias a “Jacuzzi al pasado” o “Tucker & Dale vs. Evil” y me entran ganas de llorar, no se podía mencionar a películas más intrascendentes, no. Esto apostilla la terrible sensación que me embarga desde hace años: el terror está absolutamente banalizado. Peor aún, se ha malinterpretado absolutamente los entresijos, más rancios que frescos, de un cine que va perdiendo la sensación de peligrosidad o divertimento que nos regalaba antaño de cualquier guisa, ya fuese disfrazado de serie Z como “Slime City”, de serie B nostálgica como “Lecturas Diabólicas” o de clásico absoluto como “Halloween”.

Lo mejor: Destellos de originalidad genuina gracias a los clichés del slasher (sexo, persecuciones, flashbacks y rubias mediante).

Lo peor: Momentos empalagosos y faltos de gracia para dar y tomar, dirección artística mediocre y un final que argumentalmente floeja.