Curve (La curva de la muerte)

Si no fuera por el puñetero asesino...

Curve (La curva de la muerte)

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Curve (La curva de la muerte)

Está todo inventado. O casi todo —dejaremos una puerta abierta a la esperanza—. Colocar a tu protagonista, una atractiva jovencita de ojos azules, atrapada en un reducido espacio de apenas dos metros cuadrados, no es una estrategia que, hoy por hoy, pueda considerarse original o novedosa. Al fin y al cabo el español Rodrigo Cortés ya tuvo el detalle de sepultar al bueno de Ryan Reynolds a dos metros bajo tierra en su genial Buried; mientras que James Franco tuvo la ocasión de experimentar en su propia piel la odisea (real) de un alpinista atrapado en las rocosas y obligado a prescindir de una estimable parte de su anatomía si quería salir con vida de aquel trance —127 horas—. Incluso Adrien Brody se pasó horas en el interior de un coche destrozado en la semidesconocida Wrecked.

Una joven que alberga algunas dudas acerca de su inminente boda viaja sola en coche recorriendo carreteras secundarias. Cuando el coche se avería en mitad de la nada, cuenta con la ayuda de un apuesto autoestopista que logra poner en marcha el automóvil. La joven se dispone a llevar a su rescatador hasta el pueblo más cercano. Pero cuando la verdadera naturaleza del extraño salga a la luz, la joven no dudará en tomar medidas extremas: un volantazo a tiempo y el coche se precipita hacia el fondo de un barranco. Con su pierna atrapada bajo el amasijo de hierros, la joven se convierte en un juguete en manos de un despiadado psicópata.

Lo mejor: Julianne Hough y la parte del survival.

Lo peor: El asesino.


White God (Dios Blanco)

Rape and revenge canino

White God (Dios Blanco)

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  • 3/5

White God (Dios Blanco)

Hace unas semanas comenté entre copas con amigos que la cinta Inteligencia Artificial (A.I. Inteligencia Artificial, 2001) era la primera cinta de terror para androides. Pues bien, salvando excepciones como Orca La Ballena Asesina, puedo decir que este Dios Blanco se acerca mucho a lo que sería una cinta de venganza vista desde la óptica de un animal maltratado. Como podéis imaginar un tratamiento desde semejante lugar no será del gusto de todos y por donde ha pasado este film ha polarizado las opiniones: por un lado los que ven en él un ejercicio de audacia estupendo y por otro los que ven una soberana estupidez. Sea como sea, aviso, desde ya, que los que busquen la versión canina de Los Pájaros —que es otro de los resúmenes simplistas con los que se ha abordado el film— se van a llevar una decepción mayúscula.

La joven Lili se ve obligada a pasar una temporada con su padre, Daniel, cuando su madre, que lleva un tiempo separada de su esposo, ha de acudir a un congreso. Padre e hija tienen una relación difícil que, para colmo, empeora al tener que hacerse cargo de Hagen, el perro de la niña. Ante la denuncia de una vecina y para no pagar un impuesto a los canes de raza mixta, en un ataque de ira el padre de Lili decide abandonar el perro, dejándolo a la suerte de la despiadada calle y la gente que en ella vive. Hagen comienza entonces un tortuoso camino que le llevará al límite de su aguante…

Lo mejor: Audaz en su planteamiento. Ambos relatos son narrados con buen pulso.

Lo peor: No hay sensación de amenaza. A ratos parece un producto Disney escrito por un fumeta...


I REC U

No puedo ser más freak...

I REC U

Neve, un chico de 19 años, sufre de una enfermedad ocular única: ve a todas las mujeres fuera de foco. Tan sólo puede verlas correctamente en las películas o, de manera más precisa, cuando se graban en cinta o película magnética. Esta es la razón por la que lleva unas gafas/videocámara especiales que, registrando cada momento de su vida, le permiten ver todo correctamente… De esta manera su vida está convirtiéndose, en realidad, en una de las películas que ha estado viendo desde que era un niño.

Debido a su especial enfermedad, Neve ha crecido con una idea completamente distorsionada de la mujer y de las relaciones que se establecen entre hombres y mujeres. De hecho todo este complejo mundo de relaciones se reduce a lo que ha aprendido en las películas. El resultado es una sucesión de amargos desengaños que dan al traste con sus fantásticas expectativas… hasta el día en que conoce a la única mujer que puede ver a simple vista.

Yakuza Apocalypse

De yakuzas y ranas.

Yakuza Apocalypse

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DIVERSIÓN:
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  • 2.5/5

Yakuza Apocalypse

Descubrí el trabajo de Takashi Miike a principios de siglo, cuando en España, y otros países de habla hispana, se distribuyó con mucha fuerza “Audition”, una cinta de terror psicológico que, denostada y amada a partes iguales, le dio fama mundial a este cineasta prolífico y ecléctico cuya carrera, por desgracia, ya no brilla como antes. Más tarde vendrían puñados y puñados de películas, con una media de cuatro películas por año Miike se erigía como uno de los artistas nipones más pujantes de su industria junto a otros nombres ya conocidos de la talla de Hideo Nakata o Takashi Shimizu, llegando a colaborar en “Izo” con una de las leyendas actuales del cine de género: Takeshi Kitano. Así se sucedían obras que incluso llegaban hasta a las salas comerciales de medio mundo, como hizo “Llamada Perdida”, estoy hablando de títulos del calibre de “Gozu”, “Visitor Q”, “13 Asesinos”, “La Gran Guerra Yokai”, la trilogía “Dead or Alive”, “Zebraman”, “Ichi the killer”, “La felicidad de los Katakuri”, la psicotrópica serie “MPD Psycho” o el polémico capítulo de “Masters of Horror” llamado “Imprint”. Todas ella películas con un sello muy obvio: el divertimento puro y duro, la honesta subversión de los tópicos de determinados géneros y el amor hacia el aficionado. Un claro ejemplo sería la saga “Dead or Alive”, una auténtica gamberrada donde el cine de yakuzas, podríamos decir que el cine negro nipón, adquiere tientes entre cómicos y de ciencia ficción. Un absurdo que se prolongaría hasta “Gozu”, para un servidor una de las obras de Miike más redondas, donde yakuzas y horror se dan la mano en una historia que también pone sobre la mesa los tabús de la identidad sexual y la maternidad.

Lo mejor: Su ritmo trepidante.

Lo peor: El humor es tan, tan, tan absurdo y marciano que cuesta dejarse llevar.