Emma, un estudiante graduada que vive sola en Nueva York, está siendo observada por un acosador que hackea la tecnología que la rodea, ordenador portátil, teléfono móvil y cualquier otro dispositivo contectado a la red. Esta obsesión sigue creciendo hasta el punto de que el hacker registra los momentos más íntimos de Emma. Cuando la emoción de ver no es suficiente, la situación se intensifica a un nivel peligroso y aterrador.
Un “ratter” vendría a ser un acosador que controla a sus víctimas a través de sus dispositivos conectados a internet. El término surge a partir de la práctica de activar, remótamente, la webcam de la víctima. El hacker infecta su máquina con lo que se conoce como una “remote administration tool” (RAT), una herramienta que le permite tener acceso a la webcam, los archivos y el micrófono de la víctima. Por supuesto, durante los últimos años las prácticas del ratter se han sofisticado, superando la barrera del portátil y la webcam y aplicándose, por extensión, a cualquier aparato conectado a internet, ya sean smartphones, tablets o la Kinect conectada a tu cónsola. Y este es el tipo de acoso que sufre Ashley Benson, la joven y guapísima protagonista de Ratter, un thriller cibernético con guión y dirección de Branden Kramer que en los USA podrá disfrutarse a partir del 1 de marzo en VOD.