K-shop

Durum de macarra con mucha salsa roja

K-shop

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

K-shop

Que los ingleses son unos bandarras que con dos copas de alcohol se vuelven descontrolados y absolutamente impresentables es algo constatable a poco que paseemos por sus habituales puntos de desfogue veraniego —véase Salou o Benidorm o la calle pecado de Sitges— y observemos la degradación a la que pueden llegar: gritos, peleas, vomitonas, comas etílicos, caídas o estupideces tan funestas como el balconing se repiten, noche tras noche, en un ejercicio de desinhibición y desenfreno que, al menos para este que firma, es completamente inexplicable. Muchas veces, cuando he visto a un inglés darse un buen porrazo por hacer el estúpido pienso para mí: más te tenía que pasar, capullo…

Salah (Ziad Abaza) deja sus estudios universitarios para ayudar a su padre en su restaurante de comida rápida situada en un punto neurálgico de la marcha londinense. Tras su escaparate contempla y sufre el absurdo comportamiento de la caterva que sale de fiesta todas las noches. Cuando su padre fallece en una agresión y tras un fatídico accidente que termina con la vida de uno de los clientes, Salah decide que ha tenido suficientes abusos y vejaciones y toma la justicia por su mano ideando un suculento plan para deshacerse de los cuerpos: dárselos de comer a sus asalvajados clientes.

Lo mejor: Equilibrada en sus dosis de crítica, terror y humor.

Lo peor: Hacia el final pierde algo de fuelle.


Colonel Panics

Shock to the system!!!

Colonel Panics

Los destinos de dos hombres, uno del pasado y otro del futuro, acaban entrelazados cuando un malévolo virus se expande por el Nivel 4, una experiencia de juego digital que mezcla sueños y realidad.

Ya comenté recientemente mi pasión adolescente por el movimiento “cyberpunk” en la reseña de “Haze”. Vaya, era una época en la que soñaba acostarme con “Aelita” y sustituirme un brazo por taladro hidráulico. Recuerdo con especial cariño las excursiones al vertedero, junto a Los Niños Salvajes, con objeto de recuperar maniquíes en buen estado y adaptarlos a nuestras necesidades “biónico sexuales”. Por supuesto, todos gritábamos “Tetsuo” ante las primeras muestras de óxido sobre nuestra piel. Luego, al tiempo, conocí a Evil Ed, y demás amigos neuromantes, pudiendo expresar nuestros delirios distópicos a ritmo de Billy Idol mientras luchábamos contra las corporaciones por el control del mercado del “Encaje Negro”. Sí, este fallo en mi matriz neuronal me ha proporcionado buenos momentos, y espero que lo siga haciendo cuando “Colonel Panics” la bombardee con sus efectos lisérgicos.

The Last Heist

Atraco a las cuatro menos cuarto

The Last Heist

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

The Last Heist

El atraco perfecto: una sucursal bancaria que está a punto de ser desmantelada, pero aun guarda entre sus cajas fuertes cien millones de dólares pertenecientes a un cártel. Lo que nuestros asaltantes desconocen es que entre las cajas fuertes se oculta uno de los más peligrosos asesinos en serie del país. “Ventanas”, llamado así por su afición a guardarse los globos oculares de sus víctimas, ha venido a hacer un ingreso y no se irá sin pagar las correspondientes comisiones.

Mala, muy, muy mala. Una barata y patéticamente estructurada película sobre un atraco. Un proyecto directo a plataformas digitales que intenta sacar provecho del éxito del video juego “Payday”, robándoles diseños de máscaras para cubrir el rostro de los delincuentes durante los primeros minutos de metraje – las estúpidas razones para desenmascararse ya preludian el nivel intelectual de los que nos espera –. Su otra única baza, si es que la anterior puede considerarse tal, sería la presencia de Henry Rollins (“Feast”, “He Never Died”, cantante de “Black Flag”) para ofrecer un viraje, de lo que debería considerarse propiamente como una cinta de acción, al thriller terrorífico por la vía de enfundarlo dentro del papel de un psicópata mesiánico.

Lo mejor: Henry Rollins.

Lo peor: Tanto que se toca por los dos extremos.


Haze

No hay mensaje si no hay receptor

Haze

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Haze

Un hombre, herido en el estómago, vaga sin memoria por unos estrechos pasillos de cemento. La ignorancia y la confusión se funden con un sentimiento de horror que le impide recordar algo muy importante.

Hablar de “Haze” es, por obligación, hacerlo de su autor: Shin’ya Tsukamoto. Un artista todoterreno que protagoniza, dirige, escribe, produce y edita este mediometraje que suponía una vuelta seria al cine transgresor e inquietante que le otorgaron fama internacional. Probablemente alejada del terror puro, “Haze” es capaz de crear más desasosiego que el cine de género al uso, la impronta personal que deja en cada uno de sus proyectos se vuelve a teñir de gris cemento en otra pequeña oda a la alienación, como ya lo fue su obra maestra, “Tetsuo”.

Lo mejor: Consigue transmitir tensión y claustrofobia en elevadas dosis.

Lo peor: Su final, sin dejar de ser metafórico y hermético, ofrece demasiada información que, particularmente, me aguó la experiencia.