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Sigue el letargo del rockero

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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La trayectoria de Rob Zombie ha ido, con el paso de los años, claramente de más a menos. Sigue siendo un director especial, con un estilo único en sus películas, aunque parece haber perdido la frescura de sus primeros films. La casa de los 1.000 cadáveres (2003), Los renegados del diablo (2005) o incluso Halloween El Origen (2007), nos dieron a conocer a ese director único, particular, con una manera muy personal de mostrar el horror y la pesadilla en sus obras. Una fotografía muy cuidada y un montaje muy identificativo de su estilo eran algunas de sus cartas de presentación. Personalmente siempre me ha parecido un director interesante, capaz de realizar unas más que correctas películas de género… Pero reconozco que no soy su mayor fan. Sus propuestas nunca me han parecido espectaculates, aunque sí distintas y efectivas (lo que, evidentemente, no está nada mal), con una tendencia natural al gore siempre en su justa medida, sin desmadrarse hasta tal punto de realizar secuencias sangrientas porque sí, sin justificación alguna.

Por desgracia, todo el interés que me despertaron sus primeras películas se fue desvaneciendo a partir de The Lords of Salem, película que, en mi opinión, dejaba al descubierto el gran talón de aquiles en la obra de Zombie: el guion. Sin duda, el punto fuerte de Rob Zombie no es el guion, aunque se ha empeñado en escribir los guiones de todas sus películas.

Lo mejor: Fotografia, montaje y efectos especiales.

Lo peor: Guion, actuaciones e historia muy poco profunda.


Crónicas del Festival de Sitges. Días 1 y 2

De zombis, Kaijus y cosquillas...

Crónicas del Festival de Sitges. Días 1 y 2

El de este año es uno de los arranques de festival más potentes que recuerdo en cuanto a títulos. Y eso que estrenamos la edición con la que ha sido la peor de lo visto hasta ahora. La cosa empezó prontito con el estreno mundial de Inside, de Miguel Angel Vivas, que por desgracia desaprovecha toda posibilidad de sacarle partido al producto original y elaborar un remake digno. Sabiendo cómo de querida es por los fans A l’Interieur, no puedo entender como la cosa se queda tan a medio gas. Con la supresión del gore ya contábamos, pero es una lástima que tras una primera hora que apuntaba maneras gracias al uso del drama bien ejecutado como motor principal, la cosa se deshinche de tal manera. Malas decisiones, una villana que no está a la altura de lo remarcado que está su papel, y un guion que en vez de remediar los baches del original, no hace más que ahondar en los boquetes.

Seguimos con producción catalana acercándonos a la sala Tramuntana por primera vez para ver la nueva sci-fi de Mateo Gil: Proyecto Lázaro. Un drama existencial sobre la vida, la muerte, y el miedo que dan ambas. El pase generó opiniones bastante dispares, pero en general no muy alentadoras. Sin embargo la cosa pareció mejorar en el pase grande en el Auditori al día siguiente. Y es cierto que la película cae en la pedantería y en el vicio de la reiteración excesiva, pero cumple de maravilla a la hora de crear un sentimiento que se traduce muy orgánico en la cabeza del espectador. Yo al menos salí conmovido.

Don't Speak

(Para que no se note el doblaje)

Don't Speak

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Don't Speak

Siete alcohólicos jóvenes de hormonas calientes y preocupaciones dispersas son doblados de forma cómica mientras esputan diálogos descosidos sobre una pequeña embarcación atracada cerca de un bonito pueblo marinero. Hasta que uno de ellos se corta fuera de plano, siempre fuera de plano, para así justificar el acercamiento a la misteriosa villa. Allí, el fantasma de turno les advierte de que hablen bajito, pero las voces de las hormonas son demasiado fuertes como para no terminar en salazón como si fuesen sardinas. ¿La justificación? Llegar a los títulos de crédito.

Lo mejor: El ominoso niño Rigoberto.

Lo peor: Que esta película fuese candidata a veinte premios Goya (en serio).


She Who Must Burn

Pecado y culpa a la parrilla

She Who Must Burn

Una mortal tormenta se dirige hacia un pequeño pueblo minero cuando el predicador local alimenta el resentimiento que bulle en las almas de su rebaño. Ángela es el único recurso médico para las mujeres en esta desafortunada ciudad donde los bebés nacidos muertos y el cáncer se han convertido en algo común e inquietante. El predicador local y sus seguidores culpan a Angela de los abortos involuntarios y las muertes; e incluso su novio, ayudante del sheriff, no puede protegerla de la ira del pueblo. Las nubes oscuras se reúnen como seguidoras del predicador, infectadas con el fervor religioso e inflamadas con la justicia divina que limpiará la comunidad. Aquellos que pecan contra el Señor tendrán que pagar…