The Windmill Massacre

El primo holandés de Antón Carabina

The Windmill Massacre

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

The Windmill Massacre

Varias personas se enrolan en un autobús para conocer los hermosos paisajes de la Holanda rural. Todos ellos huyen de su pasado, y qué mejor forma de hacerlo que viendo molinos de viento. Pero pronto, lo que se prometía como un feliz paseo turístico, se transforma en una pesadilla cuando el autobús se queda averiado en medio de la carretera junto a un molino maldito desde hace siglos. Dicen las leyendas que allí reside Hendrick, el cual realizó un pacto con el Diablo y, tras ser quemado por sus convecinos al descubrir que el molinero molía cuerpo humanos, actualmente se dedica a recaudar almas para su oscuro señor. Pronto nuestros protagonistas conocerán la veracidad de esos cuentos de viejas.

Nos prometía emociones fuertes a los amantes del terror ochentero la holandesa “The Windmill”, conocida en sus inicios, allá por Enero de 2014, como “The Windmill Massacre”, títulos ambos bastante poco descriptivos por lo que he decido quedarme con el segundo.

Lo mejor: Es muy ligera y tiene buen ritmo aun pasando poca cosa.

Lo peor: ¿Por qué no es el molinero el verdadero protagonista de la película?


The Unspoken

Terror de segunda mano

The Unspoken

En 1997 la familia Anderson desapareció de su país de origen sin dejar rastro ni una explicación. Nunca se encontraron los cuerpos y durante 17 años la casa donde se les vio por última vez ha permanecido deshabitada… hasta ahora.

Una pena que como maniobra de marketing una película tenga que anunciarse a bombo y platillo como otra inversión del “productor de…”. En este caso, y os habréis cansado de ver una coletilla parecida, se trata de uno de los productores ejecutivos de las sagas “Insidious” y “Paranormal Activity”. Y aunque la “Blumhouse” propiamente dicho tenga poco que ver con “The Unspoken”, a pesar de que esta intenta camuflarse como parte del catálogo de la próspera productora, no os extrañéis ante la consabida fase promocional: tantos personas han metido mano en estos proyectos masivos, si no de qué iban a tener tan pujante distribución internacional, que un elevado porcentaje de los estrenos de terror provenientes de Estados Unidos pertenecen a esta especie de secta.

Patient Seven

Terapia ineficaz

Patient Seven

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Patient Seven

“Patient Seven” es una antología que usa, hasta cierto punto, la vía sencilla para lograr un puzzle que valga por la mínima para consumir el próximo Halloween, ya a la vuelta de la esquina. En este sentido recopila siete cortometrajes internacionales, con premios festivaleros de perfil bajo, de muy distintos pelajes y temáticas, aunque siempre afiliados al terror sobrenatural. Alrededor de esta panoplia de directores y guionistas noveles crea un segmento de unión con ecos de la famosa “Asylum” (”Refugio Macabro”) de la productora Amicus, por aquello de ubicar su trama en un sanatorio mental donde un psiquiatra se dedica a entrevistar a distintos pacientes, cuyo pasado los atormenta en forma de asesinatos macabros con previsibles consecuencias. Sin embargo, la diversa procedencia de los cortos que dan lugar a las diferentes sesiones acaba por ofrecer un resultado muy poco compacto, nada que ver con la producción británica que os comentaba. Además, la desproporcionada extensión del segmento de unión resta inmediatez a la propuesta, que se suponía un divertimento simple y facilón para satisfacer las maratones nocturnas de la madrugada del 31 de Octubre.

Lo mejor: Michael Ironside

Lo peor: El segmento de unión se alarga demasiado. Además la variedad de cortos no alcanza cotas de una calidad aceptable.


Crónicas del Festival de Sitges. Días 3 y 4

De vecindarios seguros y brujas descafeinadas

Crónicas del Festival de Sitges. Días 3 y 4

Tal vez sea por la gran cantidad de títulos que huelen a calidad este año que nos da la sensación de que el cansancio está haciendo mella en nuestros cuerpos más pronto que de costumbre. Vamos todos corriendo de Auditori a Prado, y de Prado a Retiro… continuamente. De hecho la falta de tiempo libre me obliga a ponerme un poco más escueto a la hora de describir lo que estamos viendo en el festival.

Empezamos, algo a contracorriente, con Safe Neighbourhood en el Retiro. Divertida, pero arriesgada, ya que se lo juega todo a una sola carta. Y si os pasa como a mí, que no entráis en la estrategia, tendréis que encarar la mayor parte de la película sin creérosla. La mayoría la han disfrutado, o sea que este sí es un caso de “no eres tú, soy yo”. A media tarde, en el Prado vimos la que prometía ser la sorpresita indie del festival, la alabada por muchos Are we not cats, que si bien es cierto que no sobresale tanto como parecía que lo iba a hacer, su mundo malsano y ambiente turbio atrapan, y termina funcionando como lo que realmente es: una película pequeña, pero muy curiosa. Os sentiréis muy sucios al terminar de verla.