Tickled

Cosquillitas siniestras

Tickled

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Tickled

Reconozco que el mundo del documental queda lejos de mi día a día como cinéfilo. De vez en cuando, por mera casualidad, termino viendo alguno histórico o científico a ver si aprendo algo; un completo error, soy un zoquete y así intento demostrarlo día a día en mis reseñas, a lo sumo consigo disfrutar de una buena siesta o un poco de onanismo intelectual. Pero cuando supe de “Tickled”, gracias al bueno de Joan Lafulla, quedé inmediatamente hipnotizado ante lo que prometía un oscuro submundo de fetichismo rallando el terror. Adentrarse en los vericuetos del deseo humano siempre alberga su ración de morbo y peligrosidad, pero el tráiler de este proyecto aseguraba una serie de giros que provocarían escalofríos hasta al más estoico de los espectadores. El factor “realidad” se erige como estimulante bala para el arma llamada “miedo” cuando es revestida de “inocencia” rota. La red está llena de vídeos de implicaciones dudosas, no hace falta instalarse el navegador Tor, sólo ir a Youtube para contemplar escenas que ponen en duda nuestra capacidad de comprensión.

Lo mejor: Sacar a la luz de manera tan natural el lado oscuro de, ojo, cualquier fetichismo.

Lo peor: Existen muchos tiempos muertos en el documental, alargado su contenido en demasía.


Incarnate

El exorcista "come ollas"

Incarnate

Un científico, con la capacidad de entrar en las mentes subconscientes de los poseídos, debe salvar a un niño de las garras de un demonio, con poderes nunca antes vistos, mientras se enfrenta a los horrores de su pasado.

Encarnado – je, je, je – por Aaron Eckhart (“Objetivo: Londres”, “El Caballero Oscuro”, “Yo, Frankenstein”), el exorcista de “Incarnate” representa un tipo muy particular de exorcista: el científico. Con ecos de “The Cell”, siempre recomendable, o de “Dreamscape”, menos eficaz, el psicólogo protagonista de la última producción de “Blumhouse” gusta de adentrarse en la mente de sus pacientes para sacar al diablo por aburrimiento, recitándoles pasajes enteros del perverso polimorfo llamado Freud. Y aunque se note el cachondeo implícito, por aquello de que esta película parezca recién salida de la cadena de montaje, también es cierto que su tráiler promete algo más de entretenimiento cateto del que media dentro de la famosa “Blumhouse”.

Baskin

El infierno vacío

Baskin

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Baskin

Hace un par o tres de años, Diego López, programador del espacio Brigadoon en Sitges y buen amigo de este blog (perdona la indiscreción Diego) me confesaba que lo mejor que había pasado por el Festival en aquella edición era un cortometraje turco sobre un escuadrón policial que acude a un edificio en ruinas, escenario de todo tipo de excesos satánicos. El cortometraje en cuestión se titulaba Baskin. En 2016, convertido ya en largometraje, Baskin regresaba a Sitges con la promesa de devenir una de las experiencias más intensas y extremas de la pasada edición del Festival. Por cierto, sospecho que el equipo de aquel laureado cortometraje se sintió en Sitges muy bien acogido, de otra manera es complicado entender cómo una de las primeras frases que pronuncia uno de los policías protagonistas de la adaptación al largometraje de aquel Baskin, ante la sorpresa y algarabía del respetable, sea… “me gustan los catalanes” (divertidísima la secuencia en la que cuatro policías apuestan en una quiniela de la liga de fútbol española y deben decidir qué signo adjudicarle al partido FC Barcelona – Atlético de Madrid).

Un escuadrón de la policía recibe, en mitad de la noche, un aviso de refuerzos. Su destino es un antiguo y deshabitado (supuestamente) edificio situado en una zona en la que abundan todo tipo de oscuras leyendas. Tras sufrir un aparatoso accidente, dejan abandonada la camioneta en la que viajaban y se trasladan a pie hasta su destino. Una vez dentro del edificio iniciarán un terrorífico descenso a los infiernos.

Lo mejor: La personalidad de los policías y ciertos aspectos de la ambientación del infierno.

Lo peor: La historia no me atrapó en absoluto.


Crónicas del Festival de Sitges. Días 7 y 8

De muertos pedorros, fantasmas japos... y Miike

Crónicas del Festival de Sitges. Días 7 y 8

A estas alturas del festival, se agradece levantarse algo más tarde para acudir a la sesión de satanismo matutino en la Tramuntana. A Dark Song contaba con muchos elementos para llamar mi atención. Un feeling mumblegore británico muy de mi gusto. Teorización de los rituales más oscuros y un Steve Oram en un papel más que atrayente. Todo ello cocido a fuego lento, gestando una tensión ambiental demasiado malsana como para considerar (como parece que muchos hicieron) que sus fallidos dos minutos finales tiran por tierra todo el trabajo previo. Absolutamente recomendable.

Corriendo como si no hubiera un mañana, nos fuimos al Auditori para un cambio de registro tan loco que pensábamos que nos iba a condicionar el visionado. Pero por suerte, Swiss Army Man, atrapa desde antes siquiera de que aparezca el título en pantalla. Si bien es más que posible que no se trate de la mejor película del festival (tampoco existe una verdad universal para poner tal etiqueta), el premio, desde luego, ha caído en buenas manos. Amén de que se trata de una entrega realmente valiente de cara a una futura distribución, de cara a una peli que esconde mucho más de lo que tanto caca-culo-pedo-pis aparenta.