RWD

De mastuerzos y cámaras

RWD

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

RWD

Two men and a half went searching for ghosts, but they fuck themselves instead…

Cuando descubrí “RWD”, gracias al consejo de Fhercho06, pensé que me hallaba frente a una mezcla de “Los Cronocrímenes” con “El Proyecto de la Bruja de Blair”, pero todavía más barata si cabe. Y en parte así ha sido, sólo que con unos resultados nefastos en pantalla gracias a la falta de talento y medios, podríamos considerarlo cine amateur, de sus dos únicos responsables. En lugar de dos hombres y un destino, encontramos a dos mastuerzos y una cámara, bueno, en realidad son varias cámaras y una post producción esquizofrénica, pero ya me entendéis. Claro que cualquiera esperando una obra maestra del séptimo arte sería más ingenuo que los implicados en este peldaño inferior del “found footage”. ¡Pero seguro que más de alguno cae pese a las advertencias!

Lo mejor: Al fondo, muy al fondo, existe una idea de cierta originalidad. Otra cosa es que ni sus dos responsables lo sepan.

Lo peor: Si queréis saberlo os la veis.


One of Us

Cult r Us

One of Us

Decidida a encontrar a su amiga, Haley, la periodista Melanie Roberts rastrea la Comuna de la Familia de la Ascensión [cánticos celestiales] para introducirse encubierta entre ellos. Bajo una identidad falsa, Melanie se encuentra con Brent, el magnético líder del grupo, convenciéndole para ser aceptada. Cuando Melanie comienza a perder el control y tener visiones de pesadilla, su pequeña aventura podría tener un final inesperado [gemidos de asombro].

El catorce de Marzo se estrenaba en VOD esta “maravillosa” cinta sobre cultos, una que, a pesar de mi fascinación por el poder de congregación, casi fanatismo, alrededor de falsos mesías, no pienso ver ni aunque todas sus protagonistas bailen a mi alrededor vestidas con vaporosas túnicas blancas.

The Devil's Candy

Mojar, extender y vuelta a empezar

The Devil's Candy

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The Devil's Candy

Los Hellman, menudo apellido, buscan una casa más grande dentro de las entrañas de Texas, tierra de telepredicadores y una fuerte influencia del cristianismo más rancio. El cabeza de familia, Jesse, es pintor y necesita un lugar para llevar a cabo su trabajo, así que esa granja perdida de la mano de Dios será perfecta para su taller. ¿Qué importa que esté tan barata porque allí se hayan producido dos muertes? Su hija adolescente, una joven aficionada al metal, no tiene problema con ello, ¿por qué deberían tenerlo entonces los padres? Quizás porque un terrible mal, encarnado en un hombre aparentemente retrasado, acecha la seguridad de la casa y de la mente de Jesse, influenciado por unos susurros que degeneran, y también revalorizan, sus cuadros habituales.

Dos peldaños por debajo de su debut, Sean Byrne nos presenta “The Devil’s Candy”, una particular visión de las historias de casas encantadas, tan personal o más como ya lo fuese ”The Loved Ones”, al respecto del terror adolescente y el “torture porn”. Sólo que inferior a todas luces… quién sabe si por la falta de personajes carismáticos, basarse en una trama demasiado simple, las esquivas preguntas que deja en el aire o la elevada condensación de subtextos.

Lo mejor: Su manufactura técnica y visual. Muy seria.

Lo peor: Condensa tantos factores en 80 minutos que a veces resulta molestamente inconexa.


Evils of the Night

Reventando el caspómetro

Evils of the Night

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Evils of the Night

“Evils of the Night” es una de esas películas recónditas de los ochentas que, a primera vista, alguno podría identificar con una joya oculta, de esas que damos a conocer con la alegría del diletante. Sin embargo, olvidándonos de la “pulpera” portada y de los fotogramas que reflejan un slasher canónico – impresiones muy engañosas –, nos encontramos efectivamente ante un diamante en bruto, pero uno referente de la caspa más espesa y crepitante.

Los barrios bajos del terror para adolescentes, del otro lado del charco principalmente, se veían copados a mediados de la década de los ochentas por productos de medio pelo que no merecían ni su proyección en los drive in, ya de capa caída por aquel entonces. Obritas picantes con algo de violencia sádica para encender la libido de los muchachos pasando calor en las cabinas de sus Camaros. No llegaría la sangre al río, el VHS mató al cine al aire libre, por aquello de que los asaltos a bragueta ajena son más cómodos entre cuatro paredes. De hecho, “Evils of the Night” ha tenido que ser rescatada por el tiempo e internet para llegar a nuestras manos. A diferencia de la mínima difusión que sufrió durante su vergonzoso estreno, debido a la nula distribución a la que fue sometida. No es de extrañar: ¿Quién querría, como distribuidor, ver asociado su nombre con el de un largometraje que lo mejor que aporta al séptimo arte es su proliferación de desnudos femeninos y diálogos nivel “goris”, los gigantes de “Fraggle Rock”?

Lo mejor: ¿De verdad hace falta explicarlo?

Lo peor: ¿De verdad hace falta explicarlo?