Tall Men

Si Angus Scrimm levantase la cabeza

Tall Men

Un hombre es acosado por unos extraños cobradores fantasmales después de que comprase un coche con una tarjeta de crédito negra.

¿Qué pasaría si tus deudas pasaran a cobrarlas entidades sobrenaturales en lugar de llegar un miserable burofax a marcar la escasez de tus bienes? En una sociedad, la del “primer mundo”, donde casi toda la población vive hipotecada, estaría bien que todo el materialismo extremo que nos ha llevado a la degradación de principios más naturales, “naces desnudo y dueño únicamente de tu palabra”, se revolviese mordiéndonos las garganta y acabando con la falsa seguridad de este capitalismo donde una puesta de sol pronto tendrá precio. A todos nos encantaría tener una cita con un bate de beisbol y esos usuarios de tarjetas opacas fabricadas a costa de nuestro sudor, ¿verdad?
Así le sucede al protagonista de la estadounidense “Tall Men”, una película independiente de terror sobrenatural que todavía no asegura distribución de ningún tipo. La verdad que la premisa podría dar mucho juego de ser explotada con habilidad. El caso, y no criticaré un argumento que desconozco en profundidad, es que el largometraje debut de un tal Jonathan Holbrook no parece gozar de mucho estilo visual, reduciéndose a las fantasmadas más típicas dentro de la época actual. Por no hablar de la irritante insistencia por engañar al espectador desde una aparente perspectiva de locura por parte del protagonista.

Rings

Número equivocado

Rings

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Rings

Ya los primeros minutos, en los que Samara (la niña maldita en RGB) se aparece en pleno vuelo internacional, se disparaban todas las alarmas respecto a la calidad de la cinta a la que me iba a enfrentar. Un comienzo forzadísimo con un adolescente (el hermano guaperas de “Crónicas vampíricas”) en sus últimos minutos antes de cerrar el plazo de la maldición y un par de amigas (también televisivas) intentando ayudar, me transmitieron la sensación de que no sólo el avión se la iba a pegar en este viaje… y desgraciadamente no me equivoqué.

Tras varios días sin tener comunicación alguna de su chico, Julia, decide ir en su búsqueda a su campus universitario. Allí descubre que varios alumnos se pasan el video maldito de Samara para una investigación sobre el alma. Empeñada en librar a Holt, el chico, de la maldición, ella misma se expone al video descubriendo en su interior una nueva secuencia de imágenes encapsuladas. Ahora Julia dispone de 7 días para desentrañar los misterios de este nuevo video antes de que Samara regrese por ella.

Lo mejor: Su conclusión viral.

Lo peor: Aburrida, lenta, con una introducción metida con calzador y una decepcionante conclusión.


American Exorcism

Diablos y estrellas

American Exorcism

Damon Richter pensaba haber dejado atrás el mundo de las posesiones, los exorcismos y la lucha contra el Mal hasta que un viejo amigo llega con noticias horribles sobre su hija alienada. Sólo sus habilidades de otro mundo pueden salvar a la joven recientemente poseída en una fiesta rave.

¡Ojo! Que pinta tan cochambrosa tiene esta “American Exorcism”, pero también que divertida puede ser a juzgar de un tráiler llena de rayos de colorines y poseídos-lámpara. Tripp Weathers debuta como director y escritor dentro del largometraje el próximo dos de Mayo, por supuesto que formando parte del fondo de armario de los catálogos VOD de peor fama. Sin embargo, hay que reconocer la simpática cara dura que desprende la acción de andar por casa que nos ha regalado este sicalíptico tráiler, atención a esas patadas. Hablaba en la reseña de “Drifter” sobre los viejos tiempos de la “italoexploitation” y símiles actuales, por supuesto que alrededor de “Poltergeist” o “El Exorcista” se creó un negocio que perdura hasta día de hoy, mirad si no “American Exorcism”, que no siente vergüenza alguna por dejar las habilidades del padre Karras a la altura del betún.

Drifter

Mad Menox

Drifter

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

Drifter

En el futuro la Tierra es poco menos que un enorme desierto donde los supervivientes viven rapiñándose entre ellos. Un par de hermanos, forajidos para más señas, buscan refugio temporal en un desolado pueblo habitado por una pequeña familia de locos psicóticos y caníbales.

Es de dominio público mi genuino aprecio por los desmanes italianos de la década de los ochentas, la italoexploitation, influencia directa de las tardes muertas frente a las estanterías de roñosos videoclubes diseminados por la ciudad que me vio crecer. En dichas sesiones de estudio de carátulas, y posteriores pesadillas servidas en bandeja por una febril imaginación, destacaba por encima de todas la sección de terror, donde Fulci, Deodato o Castellari influenciaba mi joven mente con sus particulares reinterpretaciones de lo que consideraban los éxitos de Hollywood dentro del género. Y aunque no se afiliaba al mundo de lo macabro o la ciencia ficción oscura, un subgénero concreto proliferó con una fuerza sorprendente desde las portadas plagadas de moteros musculosos y mutantes de medio pelo. “Mad Max” partía la pana en 1979, algo a lo que no fueron ajenos nuestros simpáticos espoliadores, dando a luz a decenas de títulos de dudoso gusto, resultados pobretones y escasa coherencia como “1990: Los Guerreros del Bronx”, “Rats – Notte di terrore” o “2019: Tras la Caida de Nueva York” (¿qué extraña obsesión sienten los italianos por ver caer la Gran Manzana?).

Lo mejor: La fotografía, ofrece bonitas vistas del desierto.

Lo peor: Una ambientación sonora oligofrénica.