Residue

De esmegma y cine costroso

Residue

El investigador privado Luke Harding roba un raro tomo de hechizos propiedad del señor de los bajos fondos, el Sr. Fairweather. El libro es un artefacto sobrenatural muy buscado y peligroso, el rival más peligroso de Fairweather, el enigmático Mr. Lamont, persigue a Luke con sus violentos secuaces. Mientras el submundo criminal anda desesperado por hacerse con el libro y usar su poder para sus propios intereses, el Mal comienza a arraigar en el apartamento de Lucas, poniendo su alma eterna y la de su hija en peligro.

¡Ostia que póster tan feo! Y aún así, no sé qué extraño morbo se ha despertado dentro de mí que me apetece un montón ver “Residue”, surgida de las cloacas canadienses. Quizás se trata de esa extraña mezcla de cine negro, lucha libre, demonios, excrecencias varias y tomos prohibidos. Lo que desde luego no genera expectación es su acabado barato y el elenco elegido, y eso que cuenta con dos viejos secundarios de lujo como son William B. Davis (el fumador de “Expediente X”) y Matt Frewer (el mismísimo Max Headroom entre muchos otros trabajos, como Moloch en “Watchmen”). Pero quitando a estos dos señores de la vieja escuela, el resto de los actores dan una sensación de serie Z aun más pronunciada a este residuo, gracioso nombre que ya preludia las bromas sobre higiene masturbatoria.

Espectros

El mal tiene un sueño suavecito

Espectros

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Espectros

Un profesor de arqueología de los Estados Unidos y su joven equipo de investigación descubren una tumba pagana de casi dos mil años de antigüedad. Ubicada bajo el mausoleo del emperador romano Domiciano, contiene inscripciones y restos que hablan de un macabro culto al mal. Posteriores exploraciones desencadenarán la ira de una malvada deidad.

Italia; Donald Pleasence haciendo de profesor de arqueología; oscuridad; las ruinas del mausoleo del emperador Domiciano; neblina por doquier; anticuarios sin escrúpulos; mendigos presas de extrañas profecías; otro arqueólogo de pelo en pecho seductor de rubias neoyorkinas; 1987; catacumbas con inscripciones ominosas; un guía turístico ciego; sacrificios a monstruos malignos; sintetizadores hasta en la sopa… una lista de ingredientes que en otras manos podrían haber dado una de esas joyitas recónditas del “spaghetti terror” de los ochentas, pero detrás encontramos una producción aburrida por un hecho muy sencillo: sus creadores deciden llevarla por el camino del dialogo superficial en lugar de darle protagonismo a la criatura que irá sembrando el miedo en una ciudad corrompida hasta la médula no sé sabe muy por qué. De espectros mejor no hablar, pues el título de la presente obrita, así como su carátula, distan bastante del resultado final, donde la habitual casquería italiana brilla por su ausencia.

Lo mejor: Sintetizadores por doquier

Lo peor: ¿Dónde están los espectros del título?


The VelociPastor

Que alguien me pellizque...

The VelociPastor

Después de perder a sus padres, un sacerdote viaja a China, donde hereda una misteriosa habilidad que le permite convertirse en un dinosaurio. Al principio horrorizado por este nuevo poder, una prostituta lo convence de usarlo para combatir el crimen… ¡Y los ninjas!

¿Cómo os habéis quedado? Repito: ¡¡¿Cómo os habéis quedado?!! Recapitulamos: un pastor anglicano que lucha contra malvados ninjas cuando se transforma en velociraptor, ¿la más loca de las licantropías?, y que durante los breves descansos en su ajetreada vida goza de las atenciones de una maciza prostituta igual de cariñosa que mortal, gracias a sus habilidades en kung fu. Sí, otra mierda de serie Z cuyo argumento e imágenes promocionales van a ser lo mejor que obtengamos de su cosecha, surgida a raíz de un falso tráiler liberado en 2011. Lo que no quita para sentir una simpatía inmediata hacia su productor, director, escritor, editor y lo que haga falta: Brendan Steere, autor de otros mojones de la talla de “Dead by Dawn” y “A Cat in the Forest”. Un tipo al que se la soplan las opiniones ajenas y sólo quiere divertir y divertirse a través del amor que siente por el grindhouse y las historias de tebeo viejo.

We Go On

Transiciones

We Go On

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

We Go On

Hay películas que tienen un apartado técnico increíble – pero con una historia detrás sin contenido alguno – y otras que a pesar de contar con una idea original y sugerente terminan fracasando debido a la incapacidad de sus creadores, presupuesto o ambos. Entiendan que la mayor parte de las veces el dinero es sinónimo de tiempo, y dentro del cine las prisas son malas consejeras de no estar tocado por la genialidad, debiendo tener incluso las cosas muy claras antes de lanzarse a rodar. Raras son las obras de género que concentran las características positivas de los dos bandos, todavía se reduce más el número tras el paso de los años. Una pena, porque todos los aquí presentes deseamos ver la cartelera llena de joyas de la talla de “El Resplandor”. Y no he nombrado el mítico título de manera casual, pues teniendo en cuenta el aspecto gráfico de las actuales adaptaciones del señor King – véase el descorazonador tráiler de “La Torre Oscura” –, la diferencia entre el mimo que los cineastas volcaban el siglo pasado en su obra, dista bastante del mercantilismo actual. Desde luego: basura ha habido, hay y habrá siempre, pero, poniéndome en el peor de los casos, auguro un futuro tan corporativizado como el más siniestro sueño de William Gibson.

Lo mejor: Su capacidad inicial para ser genuinamente distinta, ofrece una visión curiosa dentro del cine de terror sobre la "otra vida". Hasta que...

Lo peor: ... los sustos fantasmales baratos se apoderan de la trama, poniendo en evidencia unas actuaciones, efectos especiales y montaje regulares.