Flesh of the Void

¿Existe todavía algo extremo?

Flesh of the Void

La adolescencia, la juventud en general, provoca en el hombre un fuerte deseo de experimentación, beber la vida en todo su apogeo. Una explosión de lozanía y fuerza que marca el largo camino hacia la vejez y, posteriormente, la defunción. Quizás por aquello del equilibrio entre opuestos, algunos desarrollamos una malsana afición por lo macabro cuando llegamos a esos años adolescentes, interesándonos por el terror en cualquiera de sus formas, pero siempre ahondando en su lado más salvaje. Luego la pasión adopta otras formas y el placer por pasajes más ambientales bien merece alejarse de vísceras y cabezas partidas por la mitad.

En mi caso, cuestión meramente unida a la época, fue ahondar en el mondo y el gore alemán lo que despertaba mis bajos instintos. Una copia maltrecha en VHS de “Guinea Pig”, “Nekromantik” o “Aftermath” representaba una auténtica delicia para los sentidos, poco preocupados por argumentos con tantos años por delante. Pues bien, aunque “Flesh of the Void” no tenga nada que ver con mis arrebatos adolescentes en concreto, si me parece que exuda una malsana fascinación por la muerte, “el vacío”, que refleja a su vez ese oscurantismo al que algunas personamos nos abandonamos durante nuestra juventud. Una extensión industrial de una canción perteneciente a los “Christian Death” de principios de los noventa.

Bedeviled

En mi instituto no pasaban estas cosas demoníacas

Bedeviled

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Bedeviled

“Bedeviled” narra la historia de cinco jóvenes, sabrosa carne de instituto norteamericano, que tras la muerte en misteriosas circunstancias de una buena amiga, aparentemente debido a “un ataque de miedo”, reciben la invitación para descargarse una aplicación en el móvil: Un asistente personal tan eficaz que casi parece poseedor de cualidad mágicas, hecho que no sorprende a ninguno de nuestros protagonistas. Ubicada en un marco temporal actual no se entiende la forma de reaccionar de los mismos ante los conocimientos que la aplicación, apropiadamente representada por una siniestra silueta llamada “Mr. Bedeviled”, hace de sus vidas y, lo que es peor, de sus miedos más profundos.

Pronto se verán envueltos en un juego del gato y el ratón donde esa entidad, pues se trata de algo más que un simple programa desarrollado en Android, intenta llevarlos al límite entre alucinaciones y situaciones que ponen al límite su resistencia psicológica. Llegados al punto de no retorno, los cinco muchachitos buscarán una manera de desinstalar la aplicación de sus móviles, primero investigando los orígenes de “Mr. Bedeviled”, tarea falta de contenido y fondo, y segundo perpetrando un plan tecnológico de dudosa credibilidad. Desenlace corrido como no podía ser menos cuando tiras por la vertiente fácil en la realización de tu guión.

Lo mejor: ¡Los personajes no dan vergüenza ajena!

Lo peor: Sustitos muy predecibles.


Red Eye

Será por el humo...

Red Eye

“Ojo rojo” es una leyenda que Gage Barker solía escuchar de niño. Cuando descubrió que había algo de verdad tras ello, reunió a un grupo de amigos para adentrarse en los bosques de Black Creek, Virginia Occidental, y rodar su primer proyecto cinematográfico. ¿Hasta qué punto van a hacer realidad este proyecto? ¿Concretizarán su pasión o cruzarán la línea del terror? [risas malévolas]

“Slasher”, chabacano, “mockumentary”, digital, gore, barato… vaya, parece que las cosas no van a salir como esperaban a estos muchachos, los cuales tan sólo buscan descubrir la realidad de una leyenda macabra en el medio del bosque, uno bien misterioso y alejado de la civilización. ¿Qué podría pasarles mientras se parapetan tras sus cámaras? ¿Por qué hacer caso de las amenazantes palabras de una señora rubia y pechugona? ¿No os parece tierno que uno de sus protagonistas lleve una camiseta de “Headless”?

Sam Was Here

Escribe tú el final

Sam Was Here

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Sam Was Here

California, desierto de Mojave, 1998. Un resplandor extraño aparece en el cielo. Sam, un vendedor de cuarenta y tantos, viaja por las pocas zonas habitadas del desierto californiano en busca de clientes, pero no encuentra a nadie en casa. Es más, su esposa no responde a las llamadas, su jefe tampoco. Es como si todos lo estuvieran evitando. Cuando su coche se avería, Sam se convierte en prisionero de aquel ambiente vacío y hostil. Solo y sin contacto humano durante días, escucha continuamente un programa de entrevistas en la única estación de radio local. El anfitrión, un hombre llamado Eddy, recibe llamadas de oyentes que comparten su odio contra un asesino de niños presente en la zona. Al mismo tiempo, Sam comienza a ser psicológicamente acosado por amenazas extrañas que recibe en su buscapersonas. Poco a poco, la gente comienza a reaparecer y tratar de matarlo. Sam se ha convertido en un blanco desafortunado y ahora debe defenderse, perdiendo la cordura y atrapado en una paranoica crisis de identidad. ¿Es él verdaderamente el asesino que buscan o está siendo conducido como una oveja hacia el matadero?

Lo mejor: Su atmósfera.

Lo peor: Demasiada ambigüedad para mi gusto, si iba a ser poco más que un cuadro mejor acortarla un poco.