Inheritance
De herencias chungas

Ryan Bowman acaba de heredar una casa de 2,5 millones de dólares en la costa central de California. El anterior propietario fue su padre biológico, un hombre al que nunca conoció y al cual creía muerto hace tiempo. Al llegar a la encantadora ciudad con su novia embarazada, la curiosidad de Ryan sobre su padre pronto lo lleva a una investigación más seria sobre el oscuro pasado de la mansión. Mientras los secretos apresan más y más su mente, Ryan termina olvidando a su familia adoptiva. Cuando finalmente descubre la horrenda verdad sobre sus padres biológicos, podría ser demasiado tarde para evitar repetir un patrón similar…
Recuerdo los tiempos inocentes en que recibir una herencia sonaba a coches de época y mansiones coloniales… ahora las propiedades de un familiar fallecido pueden convertirse en un arma de doble filo con tremenda rapidez. No hablo de la vía lovecraftiana, donde los secretos ominosos de una genética corrupta o un tomo con malvada vida propia terminan siendo la verdadera herencia. Me refiero a estas maravillosas leyes regionales españolas que afectan a unos sí y a otro no, habitualmente a los menos poderosos, para aplicar un diezmo a las miserias que nos legan nuestros finados. El impuesto sobre el impuesto, y su gasto en partidas que no representan la verdadera democracia, no son el leitmotiv de “Inheritance”, el thriller del que hoy tenemos noticias.



