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John y Evelyn son una pareja de perdedores que viven atenazados entre los vicios sexuales de él, adicto a abusar de jovencitas, y la obsesión de ella por tener hijos. Vicki Maloney, la típica chica guapa que pasea por una calle suburbana, tendrá la mala suerte de cruzarse con estos dos perturbados, siendo secuestrada para violento disfrute de sus más bajos instintos. Mientras observa la dinámica entre sus captores, rápidamente se da cuenta de que debe crear una fractura entre ellos si quiere sobrevivir.
No tengo todavía el placer de ser padre, aunque todo se andará, sin embargo sí cuento con un buen puñado de amigos que gozan de las preocupaciones de la paternidad, máxime cuando muchos lo son únicamente de preciosas hijas; creo que, lejos de machismo alguno, todos sabemos cómo está el patio en cuanto a la violencia de género. Me pregunto qué diablos les pasaría por las cabezas a mis amigos en caso de ver “Hounds of Love”, un pequeño largometraje australiano que simplemente expone con toda la crudeza que permite el buen gusto, algo que he agradecido en lo personal, los oficios de una pareja de cabrones que secuestran chicas y las violan salvajemente. La cinta en ningún momento se posiciona del lado de los criminales, muy mal tendría que estar su director debutante, Ben Young, para intentar hacernos sentir simpatía por un hombre y una mujer deleznables.
Lo mejor: Sus últimos minutos, gracias Joy Division.
Lo peor: El exceso de escenas a cámara lenta, ¿mannequin challenge?