House by the Lake
Monstruos y pastillas de goma

Una pareja casada lleva a su familia, compuesta por un par de delicadas hijas rubias, a una casa junto a un lago para reconectar entre ellos. Al poco, la hija menor comienza a hablar de un amigo imaginario que puede o no ser real, pues se parece demasiado a un monstruo surgido de los abismos del agua y el tiempo.
Trescientos mil dólares es lo que ha costado volver a poner a Adam Gierasch detrás de una cámara. Fuertemente unido a los degenerados a cargo de ese concepto llamado “After Dark”, y del cual no quiero acordarme en profundidad, este director suma en su haber un puñado de títulos de serie B bastante interesantes: “Autopsy”, el remake de “Night of the Demons” y la sosita “Fertile Ground”; además de haber escrito dos de los guiones que marcaron la definitiva decadencia de Tobe Hooper: “Toolbox” y “Mortuary”.



