68 Kill

Mujeres malas, mejores hábitos

68 Kill

El mantenimiento de sistemas sépticos no es la vida laboral perfecta, pero Chip es un tipo sencillo y tiene una gran novia llamada Liza, así que en general está contento. Claro que ella complementa sus ingresos haciendo favores sexuales a un hombre maduro con pasta, pero cada relación tiene sus propias complejidades. Cuando Liza sugiere librar a su malvado benefactor de un buen pellizco de dinero en efectivo, Chip comienza a ver una cara de su chica que nunca supo que existía… o quizás nunca quiso admitir.

Ahora tiene un arma en la mano, una chica en el asiento de copiloto, y menos de 24 horas para encontrar la forma de salir del lío en que se ha metido.

The Hatred

Razones paródicas

The Hatred

Regan, una universitaria recién graduada, se traslada a la casa de una familia para cuidar a su hija durante el fin de semana. Una vez allí, invita a sus tres mejores amigas, pero lo que prometía como una escapada de chicas se convierte en un viaje al infierno, mientras las jóvenes descubren que la casa está encantada por una oscura y violenta fuerza que involucra a un nazi, su hija y un antiguo artefacto capaz de abrir las puertas al Otro Lado.

Lo bueno de tocar fondo es que te permite una perspectiva paródica sobre la vida. Cuando alcanzas el Nirvana del no-existencialismo ya estás preparado para “lo qué hay más allá”. ¿Y cuál sería ese mojón ectoplasmático para esta ocasión? Otra película de segunda fila que viene a completar un periodo vacacional bastante triste en cuanto a terror sobrenatural. El 12 de Septiembre de este mismo año se estrena “The Hatred” (también conocida como “Alice”), lastimosamente publicitada como “de uno de los productores de Halloween”, saquen ustedes sus propias conclusiones.

Darkness Rising

Cinco, por el **** te la hinco

Darkness Rising

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Darkness Rising

Un cartel que intenta sacar rédito de la serie “American Horror Story”… Una historia con menos sustancia que la diarrea de una ameba… Una banda sonora que podría estar cortada y pegada de cualquier película reciente de casas encantadas… Unas sobreactuaciones tan acentuadas que incluso Nicholas Cage podría aprender de ellas… Unos efectos especiales reducidos a la más penosa de las postproducciones digitales, a los que se suman las ya clásicas lentillas bancas o negras, a elegir según el ánimo racista con que el espectador se haya despertado esa mala mañana… Unos decorados que se reducen a una casucha insípida donde el abandono de un par de décadas no ha generado ni una mínima capa de polvo, en clara demostración de la habilidad para la continuidad de sus creadores… Una dirección incapaz de sacar partido de unos recursos por encima de la media de otras producciones más cutres…

Lo mejor: No verla.

Lo peor: Verla.


Enganchados a la Muerte

Línea mortal 2

Enganchados a la Muerte

Cinco estudiantes de medicina, obsesionados por el misterio de lo que se encuentra más allá de la muerte, se embarcan en un experimento audaz y peligroso: deteniendo sus corazones por cortos períodos de tiempo, cada uno desencadena una experiencia cercana a la muerte. Pero a medida que sus experimentos se hacen cada vez más peligrosos, cada uno de ellos es atormentado por los pecados de su pasado, provocados por las consecuencias paranormales de su breve viaje al otro lado.

“Línea Mortal” (“Flatliners” en la versión original) era un thriller a medio camino del terror sobrenatural para adolescentes y una vena más oscura como telón de fondo psicológico, fue estrenada en 1990 y uno de sus mayores atractivos era la presencia de una Julia Roberts cotizadísima por aquel periodo. El resultado no dio como resultado una película de culto, a día de hoy se la reconoce como un relleno perfecto en la programación de medianoche de las cadenas de televisión, pero nunca he oído a nadie venerarla. Hay que reconocer la solidez de la propuesta, para 1990 aportaba cierta originalidad en un cine de género que mostraba signos evidentes de cansancio tras la fiesta que supusieron los años ochenta, y en gran medida la culpa de la energía que desbordaba era de su director, un Joel Schumacher a pleno rendimiento y al que todavía le quedaban unos añitos para mostrar signos de decadencia.