The Terror of Hallow’s Eve

El sello de calidad "Eric Roberts"

The Terror of Hallow’s Eve

Crecer es difícil, y para Timmy Stevens, de quince años de edad, no es una excepción. El pobre es implacablemente atormentado por los matones de la ciudad, siendo el único escape su amor por el horror y las criaturas que crea en su cuarto.
La última paliza de turno deja a Timmy brutalmente apaleado y sediento de venganza. Situación ideal para, caminando a casa, tropezarse con una misteriosa calabaza que le permitirá contactar con el “Trickster”, una entidad maligna capaz de concederle sus deseos de retribución este mismo Halloween .

¿¡Basada en hechos reales?! ¿En qué dimensión me he despertado donde la invocación de una entidad de ojos llorosos es posible, a través de una calabaza mística, para completar una sangrienta venganza sobre todos mis seres odiados? La serie Z actual es cada día más descacharrante en el peor de los sentidos: una cosa es buscarse argumentos retorcidos o pasados de rosca, y otra muy distinta es el intento de revestirlos de veracidad. ¿Qué diablos le pasaría por la cabeza al guionista de “The Terror of Hallow’s Eve”?

3 en 1

El lubricante de Satán

3 en 1

Continua la sequia estival en cuanto a estrenos y lluvias, por si fuera poco hoy conocemos el fallecimiento de dos leyendas como Mr. Romero y Martin Landau. Cuando el viento te sopla de cara toca encoger los hombros y seguir hacia delante, una buena forma de hacerlo sería volver a adentrarse en los miasmas de internet y recuperar tres cortometrajes del año pasado para ofrecéroslos con la mejor de las sonrisas: “The Birch”, “The Cop Cam”, “The Maiden”…

Terror sobrenatural variado, con apuestas más o menos conocidas pero siempre independientes. En las distancias cortas no se trata tanto de la cantidad de dinero con la que realizas el proyecto si no la inmediatez del mismo, así que dada la brevedad de estas tres píldoras resultaría injusto dejarlas pasar. Y aunque el formato es idóneo para experimentar, estas tres propuestas se ciñen a los cánones del género de manera muy eficaz, sin amaneramientos que nos distraigan, así que no hay excusa para la pereza.

Así que ya sabéis, rindamos luto a los grandes del séptimo arte, dan igual las nomenclaturas, de la forma que a ellos les gustaría: disfrutando de más y más cine.

The Monster Project

Groovie Ghoulies encabronados

The Monster Project

Un grupo de aspirantes a cineastas de terror, deseosos de aumentar el número de suscriptores a su canal de YouTube, publican un anuncio para realizar el casting a monstruos de la vida real con objeto de realizar un documental. Sorprendentemente encuentran tres participantes y eligen entrevistarlos en una mansión en el bosque durante la noche de un eclipse lunar. La producción de repente se convierte en una pesadilla cuando los participantes se transforman en depredadores de la noche.

Hacía bastante tiempo que por aquí no se paseaba un “found footage”. No sé si por qué ha disminuido efectivamente el volumen de producción de este formato o simplemente porque, dado cierto hastío, pasaban por delante de mis ojos sin que les prestase mucha atención. Aunque he sido bastante criticado precisamente por mi actitud crítica con el desaprovechamiento de la atmósfera del que estas producciones hacen gala, también es cierto que me he tragado unos cuantos y siempre he intentado traerlos por aquí de la manera más positiva a mi alcance. Por ejemplo recuerdo que disfruté bastante de “Digging Up the Marrow”.

Sesión doble

Cortometrajes frescos para el caluroso verano

Sesión doble

Verano, calor, aburrimiento… los días se prolongan y los estrenos terroríficos brillan por su ausencia. Es hora de bajar a la playa, poner los huevos en salazón o rebuscar por páginas de vídeos algún cortometraje simpático que nos haga olvidar la falta de dinero para comprar una miserable cerveza.

En esta ocasión la selección es breve, “Dédalo” y “Slit” para animaros a compartir en los comentarios más cortometrajes que complementen estas dos pequeñas piezas. De hecho, su escaso metraje es lo que me ha animado a redactar esta entrada; muchas veces nos llegan cortos que se prolongan casi veinte minutos o más, perdiendo la frescura del puñetazo en la cara de menos de diez minutos y sin llegar a desarrollar su historia a la manera de un largometraje; lo peor de los dos mundos.

También es difícil encontrar cortometrajes de calidad, con un diseño de producción que no hable de noches insomnes entre amigos, especialmente porque su mercado deja una inversión económica bastante pobre. Sin embargo “Dédalo” y “Slit”, peores o mejores en su historia, ofrecen una calidad fuera de toda dudas, respetando muchísimo la ciencia ficción y el “giallo”, sus principales referentes.