Hostile

Recuerdos toolkit

Hostile

“Mi nombre es Juliette, y sobreviví al Apocalipsis. ¿Crees que tengo suerte? Te equivocas…”

Después de una epidemia mundial, la mayor parte de la población del planeta ha sido aniquilada. Sólo unos pocos miles han sobrevivido y luchan por encontrar alimento y refugio. Pero no están solos: tienen que esconderse de criaturas extrañas que cazan por la noche. Juliette, una joven cuya vida le ha enseñado a manejar las cosas por su cuenta, es la única en su grupo que tiene el valor de ir a cualquier parte cerca de las ciudades para encontrar comida. Pero en su camino de regreso al campamento, una tarde, pierde el control mientras conduce: Se despierta de cabeza, atascada en su coche con una pierna rota, en medio del desierto, justo al anochecer.

Leatherface

Mucha sangre y pocas nueces

Leatherface

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Leatherface

No entiendo que tiene que ver esta película emocionalmente, argumentalmente, estéticamente ni espiritualmente con “La Matanza de Texas”, esa saga que de tanto hacerla y deshacerla cada día significa menos, a pesar de una primera parte que, haya envejecido peor o mejor, supone una revolución y una piedra de toque dentro del género de terror. Que casi cuarenta y cinco años después del estreno de la cinta original de Tobe Hooper, Satán lo tenga en su seno, se estrene una precuela intentando desarrollar el origen de su personaje más icónico, “Cara de cuero”, representa un claro insulto a esa revolución que comentábamos más arriba. Peor todavía cuando se encarga el guión a un novato y se le da vía libre para construir una historia que, reconozcámoslo, deriva hacia los efectismos de cualquier telefilme de media tarde. No obstante, tras las cámaras encontramos a unos Alexandre Bustillo y Julien Maury con ganas de comerse Hollywood, sabedores de que la sangre es su principal baza, teniendo que recuperar el terreno perdido que se ubica entre “À l’intérieur” y “Aux yeux des vivants”, bastante flojita esta última. Acometen así una dirección vigorosa que por desgracia se pierde en un argumento que bien podría pertenecer a cualquier otra película, no necesariamente la precuela de uno de los clásicos indiscutibles del horror.

Lo mejor: Un enérgico Stephen Dorff.

Lo peor: Apestoso guión.


Mayhem

Un lunes en la oficina

Mayhem

En una oficinas se expande un virus que desata los impulsos asesinos de sus ocupantes. La corporación se distribuye de abajo a arriba, protegiendo a los ejecutivos de las ansias de muerte de un empleado recién despedido: Derek Cho.

Joe Lynch, otro de esos directores de serie B tirando a Z que es alabado en su tierra natal, donde las praderas ya no lucen tipis, pero que no consigue cuajar fuera del proteccionismo norteamericano. “Wrong Turn 2”, “Everly” y el segmento de zombies folladores de “Chillerama” tienen la culpa, pero demuestran que el muchacho le pone ganas, le gusta dar carnaza al espectador sin preocuparse por las consecuencias. A su vez, ahondando en su faceta de aficionado, también se ha dejado ver como actor de reparto por distintas producciones del mismo pelaje: “Hatchet II”, “Sweatshop”, “Terror Firmer”. Pues bien, ahora une fuerzas con el chino de “The Walking Dead” (que putada es tratar con un bastardo como yo) para ofrecer una especie de película de muertos vivientes, al menos en el sentido más oficinista de la expresión, que por cierto ya ha tenido las primeras pajas a su salud por parte de la prensa especializada norteamericana.

Siete Deseos

El deseo de ser joven

Siete Deseos

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Siete Deseos

Clare es una de las “perdedoras” del instituto. Acosada por los más guapos de la clase, encima tiene que soportar el estigma de haber visto a su madre suicidarse, y además aguantar a un padre echado a perder y cuyo único trabajo es rebuscar en la basura. Pero un buen día una misteriosa caja china se cruza en su camino. Clare, estudiante de chino, descubre que la caja puede concederle siete deseos, y de forma irreflexiva se lanza a pedir cambios de carácter banal en su vida. Lo hace además sin saber que esos deseos tienen un precio, pues después de cumplir cada uno de ellos, el cuerpo del objeto se abre para emitir una tétrica melodía cuyo final acaba en una muerte aparentemente accidental. Más y más obsesionada con la caja y el éxito dentro del instituto, Clare no se da cuenta de que su vida ha pasado a ser controlada por fuerzas sobrenaturales.

Lo mejor: Se ve como un tiro.

Lo peor: De cara al final molesta soberanamente la deriva del guion, absurdo, y una montaje muy atropellado.