Velvet Buzzsaw
Mucho arte y pocas nueces

- Título original: Velvet Buzzsaw
- Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2019
- Director: Dan Gilroy
- Guión: Dan Gilroy
- Intérpretes: Jake Gyllenhaal, René Russo, Zawe Ashton, Toni Collette, John Malkovich
- Argumento: El descubrimiento de la obra pictorica de un artista fallecido desencadena la codicia de galeristas y también una maldición sobrenatural.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 3/5

Dan Gilroy, director de Nightcrawler y Roman J. Israel, Esq, da el salto a Netflix. Y lo hace asumiendo las labores de dirección y de guionización de su nueva película, Velvet Buzzsaw (que traducido viene a ser algo así como “Sierra de Terciopelo”).
En Velvet Buzzsaw, Gilroy se adentra en el mundo del arte moderno, y arranca en tono de comedia satírica sobre el esnobismo y la superficialidad de este mundillo, dejando bastante mal parados a los distintos actores del mundo del arte (artistas, galeristas, vendedores y críticos) para luego ir mutando hacia algo más surrealista, perturbador y gore.
Un muy estereotipado y exagerado Jake Gyllenhaal es el crítico de arte Morf Vandewalt. Morf trabaja para una reconocida página llamada Artweb, y no hay nadie como Morf en este mundo: él crea y destruye carreras. Básicamente, en este mundo Morf es Dios. Rene Russo hace el papel de Rhodora Haze, una representante de arte ambiciosa y manipuladora con pocos escrúpulos. Ambos, Gyllenhaal y Russo funcionan bastante bien en pantalla, como amigos y como enemigos; el resto del reparto hacen lo propio de forma interesante, a destacar la siempre grande Toni Collete como Gretchen, una asesora de compras de arte, y el inquietante John Malkovich, que hace el papel de un prestigioso pintor en plena crisis creativa que nos lleva a un callejón sin salida (eso, o es una especie de sátira en sí mismo).
Lo mejor: la presentación de la trama, descubriendo esas obras extrañas de Dease y creando un buen clima de misterio y curiosidad.
Lo peor: el final. Deja muchos flecos sin atar, y nos queda una sensación de “lo que podía haber sido pero no fue”





