Zombies

Navidad, compras y muertos vivientes.

Zombies

Llegan las navidades, esa tradición cristiana, y previamente pagana, que hoy en día se podría considerar una franquicia más de pechos desgastados por las hambrientas bocas succionadoras de las multinacionales. En esta época se vende la paz, la misericordia y el amor convenientemente procesados en paquetes, más ó menos cuadrados, envueltos en deslumbrante celofán. Los más religiosos asocian esta época al nacimiento del único ser inmortal que ha pisado el planeta tierra, que como todos sabréis era capaz de resucitar después de muerto. Pues bien, viendo a las multitudes en las calles buscando todos esos sentimientos empaquetados, con movimientos casi espasmódicos por el frió invernal y el peso de sus abrigos; no puedo dejar de pensar en los no-muertos, los zombies. En estas fechas, más que nunca, la crítica social de “La Noche de los Muertos Vivientes” se hace patente.

No creo que la edición del libro, que hoy os comento, tenga como intención recalcar la crítica contenida en los elementos sociales y consumistas del zombi. Más bien diría que todo lo contrario. Hay que estar muy ciego para no ver que los muertos vivientes se están convirtiendo en un negocio rentable, en una nueva moda predispuesta al consumo popular, y llevamos unos años así. La parte visible de esta moda está en los cines y videoclubes. Al año se producen cientos de cortos y películas donde la temática de la resurrección de los muertos (disfrazada como una infección vírica ó no) es la protagonista.
De un tiempo a esta parte, el sabroso negocio de los devoracerebros ha tomado fuerte presencia en las letras impresas: Comics y novelas. Campos donde, como en el séptimo arte, podemos encontrar obras maestras (“Los Muertos Vivientes” comic-books de Kirkman ó la genial y divertida Zoombi), obras banales (casi todo lo escrito por Steve Niles) u obras de consumo rápido.

Paranormal Entity

Asylum vuelve a las andadas...

Paranormal Entity

Estos chicos de Asylum son cada vez más rápidos…
La fórmula: agarrar por el pescuezo un título reciente de éxito mundial, fusilar buena parte de su argumento, fusilar alguna secuencia clave, crear con todo ello una película baratita, y obtener algún que otro beneficio en el mercado DVD USA.

En esta ocasión le ha tocado al turno a Paranormal Activity, el taquillazo independiente dirigido por Orin Peli y rebautizado para la ocasión como Paranormal Entity.

No morire sola

La versión argentina del rape & revenge

No morire sola

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No morire sola

El argentino Adrián García Bogliano, tras sorprendernos gratamente a muchos con Habitaciones para Turistas, un sugerente retroslasher de ínfimo presupuesto pero excelentes maneras, vuelve a las andadas con su última película, No moriré sola, título plenamente adscrito al rape & revenge (violación y venganza), subgénero exploit que causó furor en la Norteamérica de los 70.

Cuatro jóvenes amigas emprenden una travesía por carreteras secundarias. Durante una aparentemente tranquila jornada de viaje encuentran tirada en la cuneta el cuerpo moribundo de una muchacha, con su vestido empapado en sangre.

Lo mejor: Es una muestra muy digna del subgénero rape & revenge.

Lo peor: no aporta absolutamente nada nuevo.


TerrorVision

Monstruos ochenteros en tu antena parabólica

TerrorVision

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  • Título original: TerrorVision
  • Nacionalidad: USA | Año: 1986
  • Director: Ted Nicolau
  • Guión: Ted Nicolau
  • Intérpretes: Chad Allen, Diane Franklin, Jennifer Richards
  • Argumento: En el planeta Plutón, desintegran y convierten en un rayo de energía a un violento alienígena que cae, por error, en la antena parabólica de los Putterman, en el planeta tierra.


TerrorVision

TerrorVision forma parte de esas pelis que veía de pequeño en las estanterías del videoclub y cuyas portadas me maravillaban y aterraban a partes iguales. En esta, en concreto, se advertía en la contraportada que era de terror y humor, pero ni por esas me dejaban alquilarla mis padres. Con el paso de los años, me he dado cuenta de que gran parte de esas pelis eran de Empire Pictures, la productora de Charles Band y su tropa durante la segunda mitad de los años ochenta. Tras la quiebra, la remozaron como Full Moon Entertainment, tampoco fue bien el asunto, y ahora ha sido reflotada la antigua Empire pero con una producción mucho menos prolífica que en la anterior etapa –y más cuidada, todo hay que decirlo.

No es nada desconocido, desde luego: de Empire salen películas como Re-Animator (Stuart Gordon, 1985), Re-Sonator (From Beyond, Stuart Gordon, 1986) o Dolls (Stuart Gordon, 1987), cuyas calidades varían pero tienen siempre un punto de interés, y otras como Troll (John Carl Buechler, 1986), Ghoulies (Luca Bercovici, 1985) o esta misma TerrorVision, películas que no le recomendarías a nadie que no sepa disfrutar con ellas. Porque, ¡ay!…

Lo mejor: su buen humor y su irreverencia.

Lo peor: es el tipo de película que es, para bien... y para mal.