Esperando al tren

Esperando al tren

En estas fechas festivas y con el clima descontrolado al que estamos sometidos, me vienen a la cabeza imágenes estáticas, que tengo grabadas en la mente, de mis viajes en tren. Por así decirlo, postales navideñas melancólicas. En concreto, de las estaciones abandonadas que han ido quedando a la vera de raíles oxidados. ¿Qué mejor ubicación para una breve historia de fantasmas?

Espero que os inquiete ó, en todo caso, haga que miréis más atentamente por las ventanillas cuando viajéis en tren…

2084

Instrucciones para superar el apocalipsis en familia

2084

Los amantes del género post-apocalíptico en su versión pandemia vírica estamos de enhorabuena. Tras el buen sabor de boca que nos dejó a muchos de nosotros el Infectados (Carriers) de los hermanos Pastor, ahora le toca el turno a la película independiente 2084, dirigida por George Blumetti.

2084 vuelve a echar mano de un argumento universal para situarnos en un panorama post-apocalíptico, provocado por un agente altamente infeccioso, y en el que los gobiernos de todo el mundo han aconsejado a las famílias que se refugien en sus casa y no salgan al exterior bajo ninguna circunstancia.

I Sell the Dead

El fatídico negocio de los muertos

I Sell the Dead

Ver ficha completa



I Sell the Dead

Viendo la película es fácil imaginarse lo mucho que llegó a disfrutar el irlandés Glenn McQuaid escribiendo, en primer lugar, y dirigiendo finalmente la comedia I Sell The Dead.
Es más, no tengo el placer de conocer personalmente al bueno de Glenn McQuaid, pero tras disfrutar de su segunda película como director (la primera se tituló The Resurrection Apprentice, 2005) podría apostar mi cuello (algo que encaja perfectamente con el espíritu de la película), a que es un enorme aficionado a la serie B terrorífica, a los monstruos de la Universal, a las maravillas de la Hammer, a los comics de la EC… en definitiva, y tal y como gritarían los entrañables seres deformes de La Parada de los Monstruos (Freaks, 1931): “uno de los nuestros”.

Ambientada en la segunda mitad del siglo XIX, I Sell The Dead (algo así como “Vendo la Muerte”) cuenta la historia de un par de delincuentes de baja estofa cuyo principal medio de subsistencia es la profanación de tumbas. Por desgracia para ellos viven a expensas de un médico que experimenta con los cadáveres y al que se ven obligados a vendérselos a un precio irrisorio, bajo amenaza de aquel de ser denunciados a la policía por sus actividades delictivas.

Lo mejor: La acertada mezcla de subgéneros, monstruos y elementos sobrenaturales. Determinadas secuencias realmente graciosas.

Lo peor: Determinados momentos lastrados por el exceso de diálogos que no acaban de funcionar.