Chatroom

Los peligros de Internet

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Siendo sinceros al 100%, hay que reconocer que esta incursión de Hideo Nakata en Hollywood no da muy buena espina, como suele pasar con casi todos los directores orientales. No sé si es que no se adaptan a la mentalidad disoluta de los americanos, en contraposición con el hermetismo y concienzuda seriedad de los nipones, o que sencillamente aceptan los proyectos para forrarse y luego hacer lo que les de a ellos la gana. Pero, por lo que he leído hasta ahora las críticas se debaten entre mediocre y cojonuda (siendo esta la opinión de los fanáticos del director, entre los que me incluyo desde que vi DARK WATER en VHS, sin subtítulos, y pasé un miedo de tal nivel que casi no recordaba), pero con que este a su nivel habitual me vale.

Phasma Ex Machina

Cuando solo quedan fantasmas

Phasma Ex Machina

Somos seres humanos y nos fascina la muerte. Desde su sentido más carnal, como el hecho en sí, hasta la interpretación de la misma como una transición. En nuestra irremediable condición de animales conscientes, nos cuesta admitir que la muerte represente el final de nuestra personalidad bajo la podrida techumbre de nuestro cadáver. Por ello, buscamos un remedo de trascendencia, más allá de nuestra carcasa en descomposición. Más si cabe cuando aun estamos vivos y un ser querido nos deja para siempre, sin poder oír su voz, a falta de su calor, sin poder tocarlo, besarlo u oler el aroma de su piel…

Heartless

El precio del corazón

Heartless

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  • Título original: Heartless
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2009
  • Director: Philip Ridley
  • Guión: Philip Ridley
  • Intérpretes: Jim Sturgess, Luke Treadaway, Clémence Poésy
  • Argumento: Jamie nació con una marca en forma de corazón en su rostro, estigmatizándolo socialmente de por vida. Su aislamiento se ve roto al fin, cuando los demonios comienzan a adueñarse de las calles de Londres y de los seres queridos de Jamie.


Heartless

Jamie es un veinteañero londinense que vive a la sombra de su rostro estigmatizado. Una mancha, en forma de corazón, mancillando su rostro y parte del cuerpo, ha marcado su vida no solo en sentido físico. La soledad, el aislamiento; la necesidad acuciante de sentirse amado por una mujer, una pena profunda que le atosiga a donde vaya. En tamaño estado de perpetua depresión, Jamie acude a su puesto de trabajo. Trabajar con su tío como fotógrafo no está mal, pero sigue sintiéndose vacío.

Todo cambia la noche en que contempla, por accidente, como unos encapuchados queman a un hombre y su hijo, en un callejón dejado de la mano de Dios. Aunque los informativos y la policía especulan sobre una banda callejera que ataca a sus victimas bajo mascaras de plástico, Jamie sabe la verdad: Los atacantes no portaban mascara alguna, su rostro era el de demonios rodeados por esas moscas de la locura que liban la sangre de los cadaveres dejados a su paso.

Lo mejor: La atmósfera de las localizaciones genera, con potencia, una vivida imagen del lado oculto y siniestro de Londres.

Lo peor: El final puede resultar manido, especialmente al espectador curtido; el personaje de Jamie resulta demasiado pasivo restándole fuerza a un guión detallista que peca de falta de profundidad.