Licántropos pobretones de la Inglaterra profunda
Sarah Tyler vuelve desde L.A. a su Inglaterra natal para volver a reencontrarse con la familia. En la oscura y tormentosa noche llega hasta la perdida mansión familiar que su padre intenta mantener a flote infructuosamente. Los recuerdos la abruman al llegar al desvencijado caserón; como siempre, su madrastra no está en casa. Desde que puede recordar, ella se marchaba al menos una vez al mes para poner en orden sus asuntos de escritora, y justo se marchó antes de la llegada de Sarah. Nada ha cambiado, y es que tan lejos de la ciudad las cosas marchan más despacio. Sus hermanos y hermanastros seguramente continuarán sin crecer, merced a las frecuentes discusiones entres sus padres. Le resulta difícil echar de menos el húmedo ambiente, la tristeza y la soledad de la enorme propiedad.
Precisamente, en el granero donde tanto tiempo paso con ellos, encuentra a los chicos borrachos y perdiendo el tiempo mientras el patriarca duerme las penas provocadas por su distante esposa. Entre bromas, impertinencias y reproches para con la hermana “perdida” intuyen que algo perturba las tinieblas. Asustados, todos los hermanos descubren el cadáver eviscerado de su padre. Pronto se ven sometidos al acoso de un enorme animal o criatura hambrienta que solo ansia probar sus blandas y rosadas entrañas. ¿Podrán sobrevivir trece horas siquiera entre los recovecos de la destartalada casona?
Lo mejor: La atmósfera, junto a la idea central, es sugerente aún con limitado presupuesto. El fuerte acento británico de los personajes es encantador
Lo peor: El tremendo lastre ejercido por la falta de presupuesto, privándonos de las escenas "viscerales" que claramente requería el argumento