Damned by Dawn

Berridos de serie B en la noche australiana

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Damned by Dawn

¡Bienvenidos a una nueva reseña serie B cocinada al repugnante estilo del Tito Bob!

En esta ocasión, nuestra infame cripta se cubre por la espesa niebla proveniente de las antípodas, más en concreto de la bella Australia, para ocultar entre sus blanquecinos pliegues la retorcida figura de una banshee con malas pulgas, sacada directamente de su Irlanda natal para aterrorizar a una familia humilde y sencilla. Damned by dawn, que así se llama nuestra invitada, intenta recuperar el cine de terror clásico en las dos vertientes que actualmente podemos entender como “clásicas”. A saber:
a) El cuento neo-gótico sobrenatural, donde una historia simple sea la excusa para mostrar a la humanidad acosada en la oscura noche por “el más allá”.
b) El terror casposo parasitado directamente de la década prodigiosa, dícese los ochenta, y cuyo único objetivo siempre ha tenido el entretenimiento, conjugando sobresaltos de barraca de feria con efectismos de bajo presupuesto.

Lo mejor: La intención de realizar una cinta de terror "clásico", esforzándose en la inclusión constante de elementos terroríficos: zombies, esqueletos voladores, banshees despiadadas, espesa niebla, insectos de tumba, guadañas...

Lo peor: Las actuaciones rozan lo amateur y los efectos especiales chirrían en más de un momento. Por si fuera poco la trama avanza a golpes, sin apenas profundidad


Deadheads

Una Zombedy con muy buena pinta

Deadheads

Deadheads sigue a dos zombis vagos, Mike y Brent, quienes se encuentran regresando de la muerte en mitad de una epidemia zombi. Tras descubrir un anillo de compromiso en el bolsillo de su abrigo, Mike recluta a Brent, su nuevo amigo zombi, para embarcarse en un viaje por carretera en búsqueda de su amor perdido. Lo que sigue a continuación es una hilarante travesía por carretera en el que los dos amigos zombis se dedican a hacer auto-stop mientras son perseguidos por un equipo de cazadores-mata-zombis.

The Experiment

Cuestión de poder

The Experiment

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The Experiment

Aviso de posibles y más que probables spoilers a lo largo de la reseña. He intentado destripar lo menos posible, pero no sé hasta qué punto lo he logrado…

Hacer un remake de una película sólo ocho años después de su estreno, me parece excesivo y precipitado, pero teniendo en cuenta el poco gusto de los americanos a las versiones originales y los subtítulos, ya es extraño que el remake de “Das experiment” no hubiera sido un hecho todavía hace menos tiempo.
Confiemos en la “buena voluntad” de los que hacen un remake para publicitar de nuevo la obra original (ejem, ejem…).

Lo mejor: El argumento, la tensión, el momento en que todo cambia y que la realidad del comportamiento humano supera a la ficción

Lo peor: Los personajes son predecibles y lo rápidamente que cambian el chip al finalizar


Amer

Caleidoscópico despertar sexual

Amer

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Amer

La primera pregunta a la que uno se enfrenta cuando comienzan los títulos de crédito de Amer es: ¿estoy viendo una película del 2009 o este sofá tiene la capacidad de viajar hasta los años setenta cual Delorean tuneado? Uno capea tan estúpida cuestión como puede y se dispone a ver una secuencia de imágenes, sin apenas diálogos, con la mente lo más abierta posible. Al poco, llega la sorpresa ante la potencia visual de los cuidados planos, ante cada enfoque estratégicamente dispuesto y frente a una etérea fotografía, más propia de un mal sueño que de una película.
Continuamos nuestro visionado y nuevas preguntas nos acosan cuando nuestra mente racional acomete el intento de interpretar las diferentes escenas y las obsesiones que estas reflejan. ¿Intentará el director expresar alguna rara metáfora con los abundantes primeros planos de los ojos de los actores? ¿Esta despreocupación por hilar los fotogramas en una secuencia lógica, es un insulto a nuestro inteligencia, encomiable acicate por despertar nuestros sentidos dormidos, o solo una distracción para esconder el discurso vacío de Amer? Confuso, mejor dejarse llevar por la espectacular atmósfera malsana que empapa el metraje de este homenaje al giallo italiano de los setenta. Olvidémonos de tramas y diálogos que aclaren lo expresado en pantalla, nos abandonamos a la debilidad física impuesta por el mundo onírico y sensual que esta película franco-belga despliega sin dificultad, aunque con un estilo experimental que a ratos puede resultar tan molesto como pedante…

Hélène Cattet y Bruno Forzani cogen el toro por los cuernos, escribiendo y dirigiendo esta metáfora sobre el despertar sexual femenino, su plenitud y las diferentes obsesiones que componen la mente de un ser humano. Algo de frustración emana de los personajes pero no os puedo asegurar que mis interpretaciones sean validas en un contexto tan psicodélico.
En este discurso demasiado ambicioso, y que a mi entender se queda en el camino a la hora de trasladarnos las alegorías sexuales que insinúa, se utiliza un lenguaje visual críptico y exagerado, en puro y directo homenaje a las primeras cintas de Dario Argento. Pero no nos engañemos, no estamos tratando con un giallo al uso; digamos que utiliza toda la imaginaria del controvertido subgénero italiano, de fuertes connotaciones góticas y románticas, pero solo en el sentido de ejercicio de estilo. Desde el principio la confusión se hace reina de un desarrollo argumental que no existe. Circunstancia, que a pesar de mi escaso conocimiento sobre el giallo italiano de los setenta, nunca me ha parecido el único leitmotiv del mismo. En Amer falta una vuelta de tuerca más en el plano psicológico; sin lugar a dudas, antaño tenía más peso el desarrollo de personajes y del misterio, fuese cual fuese, en el que se basaba el guión. Sin embargo, Amer se presenta únicamente como un viaje alucinatorio de primer orden, un descenso al surrealismo más artístico. Un viaje, que aún sin trasfondo, recorremos en compañía de Ana, su protagonista, a través de tres momentos claves en su vida. Un periplo que nos descubre lo intenso de la sexualidad femenina y la floración de unos encantos que igual que una planta carnívora; atraen y asustan a partes iguales…

Lo mejor: El innegable tributo a un cine, el giallo, totalmente conseguido. Un desarrollo visual hipnótico, malsano, sensual y acompañando a esta explosión de imágenes, una ambientación sonora de pesadilla... solo hay que dejarse llevar

Lo peor: Más allá de interpretaciones personales, es innegable una falta de discurso, una ausencia de contenido argumental alarmante, que vestida de colores y bonito artificio puede resultar a ratos pretenciosa y pedante