Forest of the Damned 2

Ángeles caidos sedientos de sexo y sangre

Forest of the Damned 2

A pesar de sus reservas, Lucy accede a la petición de su marido de asistir a una fiesta de lujuria y exploración sexual en una remota isla. Su pasión pronto se convierte en terror al descubrir que uno de los grupos que les acompañaba desaparece. Algunos empiezan a creer que algo desconocido les acecha en la espesura del bosque, mientras otros empiezan a sospechar entre ellos. El mayor temor de Lucy es que el fin de semana arruine su matrimonio, sin ser consciente de que en realidad le puede costar la vida.

Lynch Mob

Empacho de escalopines en mal estado

Lynch Mob

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Lynch Mob

Lynch Mob no es una buena película. Resulta difícil comenzar la reseña con una frase tan lapidaria, pero sería injusto para con otras cintas razonar los errores de ésta con “buenas intenciones”, “contaban con un presupuesto ridículo”, etc. La verdad que la premisa de la opera prima de Byron Edwin, un joven cineasta norteamericano como imagino que habrá miles, no deja de resultar interesante; otra cosa muy distinta es que se haya sabido resolver con gracia y desparpajo, esquivando la clara vocación de cine sub-b (aquel que está a caballo entre la serie b clásica y el cine amateur) y las limitaciones económicas. En este sentido es imposible darle la enhorabuena al señor Edwin: capaz de aburrir en numerosas ocasiones, luciendo escenas de acción muy ramplonas, actuaciones anodinas, efectos de sonido y cámara sonrojantes. Aún sin esperar mucho de ella, Lynch Mob no se sostiene durante su metraje, que ya puestos es excesivo para una cinta cuyas pretensiones tendrían que ser mínimas. Curiosamente, a este respecto cabría destacar el auto bombo que se ha dado a este proyecto; puesto que los “comentarios” y “recomendaciones” del trailer, como el vergonzoso “una de las mejores películas de horror en los últimos veinticinco años”, parecen más fruto de una broma personal de los productores que un intento serio de publicitar una cinta, que se toma insufriblemente en serio a si misma. ¡Ojo! Cuando comento estos pormenores evito encarecidamente hacer leña del árbol caído, hecho que se refleja en la, hasta cierto punto, neutra puntuación. Me resulta imposible ser igual de duro con una película “low-cost” mala que con una superproducción mala; al fin y al cabo entiendo que el personal técnico y artístico de una serie sub-b participa por amor al arte antes que por dinero, algo que a mi entender es loable, siempre y cuando este cariño hacia el cine sea patente en pantalla. Ahora, ¡no me pongáis en un compromiso preguntando si esta cinta luce enamorada de las luces de candilejas!

La “familia”, una banda de criminales italianos cuyo “look” sería la envidia de Tony Montana, ha prescindido de los servicios de su extractor de información particular: el sombrío, torturador, violador, sicótico y pedófilo Dr. Weasel, un tipo execrable cuyo único destino debería ser la más vil de las muertes. Este personaje continúa sus degeneradas correrías por la ciudad hasta que es apresado por la policía.
Para evitar ser ajusticiado como se merece, entrega las cabezas de los cabecillas de la “familia” sin ni siquiera pensárselo dos veces. El gobierno, a cambio de sus confesiones, lo aísla en un pueblo semiabandonado de Georgia como testigo protegido. Pero no hay mal que cien años dure, ni condena a la mafia que no termine con el criminal de turno buscando venganza. Y así, la “familia” comienza a buscar a su buen amigo Weasel para hacerle algo más que cosquillas en el hígado.
Nuestro antihéroe vive muy tranquilo en Lynchburg, el pueblo donde se esconde, hasta que descubre el secreto de sus habitantes: bajo la maldición de una hechicera vudú están condenados a no morir nunca, a no salir de los límites del pueblo y… ¡a comer carne humana! Sin embargo, mama Weasel criaría a un hijo psicópata pero no a un hijo tonto, así que al execrable doctor se le enciende la bombilla y pregunta a sus nuevos vecinos que opinan de la cocina italiana… y parece ser que les encanta!!

Lo mejor: Mezclar caníbales, pueblos malditos, mafiosos y truculencia, es una buena idea a priori. Michael H. Cole realiza un papel muy creíble como despreciable torturador

Lo peor: El ritmo, ciertas actuaciones, los efectos sonoros y las vergonzosas escenas de acción rompen cualquier intento de ambientación: un lastre inexcusable


Red Hill

La venganza de un aborígen maltratado

Red Hill

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Red Hill

Desde la lejana Australia nos llega un debut, el de Patrick Hughes (director, guionista y productor de Red Hill), que transpira aires de viejo western por todos sus poros.

Una pequeña población lejana al mundanal ruido, unos defensores de la ley corruptos, un presidiario fugado que clama venganza y un joven policia obligado por las circunstancias a ejercer de auténtico héroe de la función. Estos son, básicamente, los elementos que maneja Hugues para edificar un debut cinematográfico del que así, de buenas a primeras, sorprende por una razón: Red Hill es una película visualmente hermosa, digna de ser contemplada.

Lo mejor: Se trata de un interesantísimo neowestern con un acabado ciertamente destacable.

Lo peor: Transita demasiados lugares comunes reduciendo la capacidad de sorpresa al mínimo.


Buraddo (Blood)

El placer más antiguo...

Buraddo (Blood)

Samuráis en la época actual, vampiresas sexys hasta la muerte (nunca mejor dicho), sangre, acción, afiladas katanas, cables… toda una mezcolanza que se da cita en Buraddo, Blood (pero no confundir con el famoso animé y su live-action). De Ten Shimoyama, director de la exageradamente épica Shinobi, una nueva producción japonesa que busca hacer hincapié en todo el erotismo implícito del mundo vampírico (sin embargo aquí no tenemos chupasangres post-adolescentes con una grave adicción a la purpurina). A punto de ser editada en formato doméstico, allí por la tierra del tío Sam, de momento ha sido estrenada en pantalla grande sin gran beneplácito por parte de la crítica. Bien, después de ojear las capturas, trailer y demás, uno no está plenamente convencido de que la mezcla de artes marciales, sensualidad y horror esté muy equilibrada, pero es innegable que su protagonista femenina (Aya Sugimoto) tiene algo; y no os hablo de ese par de colmillos que luce con tanto desparpajo… esto es una mujer, señores!! Y con tremendo arrebato patético, la sinopsis y el trailer os dejo hasta la próxima noche en que una vampiresa envuelta en vaporosa gasa tenga a bien acercarse hasta los pies de mi cama…