Primal

Despierta el tigre que hay en tí

Primal

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Primal

Como todo hijo de vecino un servidor tiene una comida favorita. Ese plato que te preparas cuando estás alicaído, o esperas ver en la mesa de la cocina cuando vas de visita a casa de tus padres, y del que, en definitiva, nunca te cansas, pero a determinadas alturas de la vida no conlleva ninguna sorpresa. En mi caso me decantaría por el chuletón de ternera: un buen trozo de carne magra (ojito con los chistes!) que en su punto, pasada por fuera y sangrante en su rosado interior, provoca en el que suscribe tremendos tembleques de placer. Esta divagación gastronómica entronca directamente con Primal, puesto que esta chorreante cinta es al cine lo mismo que busco en la mesa cuando aparece resplandeciente mi medio kilo de carne; soy consciente de que estoy tentando a la suerte con este exceso de alusiones cárnicas, tanto por ofender a nuestros lectores vegetarianos como por provocar al sector de las bromitas fáciles, al cual pertenezco. Pero… ¡adelante con los faroles!

La cinta del debutante Josh Reed es una revisión de los viejos mitos del cine de horror de video-club, incluso me atrevo a decir que bebe en cierta manera de Demons y Evil Dead, enfocando el meollo de la cinta desde una perspectiva suavemente moderna que tan bien ha funcionado en títulos como Cabin Fever, The Descent, Jack Brooks o, la también australiana, Wolf Creek. Resumiendo podríamos decir que Primal se trata de una visita guiada a los mismos lugares comunes y clichés que tan bien llevan funcionando desde hace más de tres décadas.
Es más, tanto desde los primeros compases de la cinta como en toda sinopsis publicada en la red ya nos enfrentamos a un hecho: Josh Reed acomete su proyecto personal con la vista puesta en un público, más bien talludito, que busque entretenimiento puro y duro sin darle muchas vueltas a la cabeza. Digamos que ejerce de cariñosa madre que, tras un día de trabajo agotador, te presenta un tremendo filete en su punto ante el cual contestas: “¡Vaya! ¡Más de lo mismo mamá! A ver si innovamos”, pero por dentro, y mientras deglutes, estás a punto de llorar de alegría pues tus penas se evaporan con ese gustito tan sabroso…

Lo mejor: Los actores, la situación, la cuidada dosificación de escenas terroríficas. Este planteamiento, y acertado crescendo, es el que trae muchos recuerdos de glorias pasadas.

Lo peor: Un final que tal vez no case con la tensión del nudo de la cinta, y que, además, agudiza la falta de novedad argumental.


11-11-11

Ya tenemos una nueva fecha para el apocalipsis

11-11-11

Después de la trágica muerte de su esposa e hijo, el famoso escritor estadounidense Joseph Crone viaja desde los Estados Unidos a Barcelona, España, para reunirse con su hermano Samuel y su padre moribundo, Richard. Sin embargo, el destino tiene un plan diferente para Joseph cuando su vida se convierte en una sucesión de extraños sucesos marcados por el avistamiento constante del número 11.

La curiosidad pronto se convierte en obsesión, y Joseph pronto se da cuenta que este número tiene un significado terrible, no sólo para sí mismo, sino posiblemente para todos los religiosos. Aislado en un país extranjero con sólo el apoyo de su compañero, Sadie, Joseph pronto se da cuenta de que el 11-11-11 es algo más que una fecha… ¡es una advertencia!

Famine

20 estudiantes, 20 horas, 20 horribles maneras de morir...

Famine

El profesor Balszack estuvo a punto de perder su vida dos años atrás a causa de una cruel broma estudiantil en la que se usó ácido corrosivo. En la actualidad la clase de graduación del Sloopy Secondary organiza un acto de caridad cuyo objetivo es recaudar alimentos para los más necesitados. Pero hay un intruso en el evento. Un tipo sediento de sangre que se esconde bajo el disfraz de la mascota del instituto. ¿Ha regresado Mr. Balszack en búsqueda de venganza?

Amor Maldito

Amor Maldito

Uno de los grandes placeres de estar colaborando con Joan en este blog, es el poder conocer gente con intereses parecidos, pero más allá de ese gusto cinéfilo compartido, personas que saben brillar con luz propia, las cuáles tienen algo interesante que contar.

Este es el caso de Fernando Rivero, residente de Lugo que mantiene con mucho entusiasmo e ilusión la revista de Facebook llamada “Club de Cine de Terror Lugo” (podéis encontrar el enlace en la firma de Fernando), un articulista y escritor amante del fantástico que tuvo a bien ponerse en contacto con nosotros para presentarnos algunos relatos que, todo sea dicho, resultan la mar de interesantes.

Uno de ellos, el que os presento hoy, resulta un contrapunto genial a la celebración/operación de marketing que se celebra mañana día 14 de Febrero. No es que un servidor sea un descreído en esto del amor, todo lo contrario, pero antes que la bucólica visión de un San Valentín lanzando flechitas, prefiero el lado más atormentado de esa dualidad llamada amor que tan fácilmente ha sintetizado nuestro buen amigo Fernando.

Sin más preámbulos os dejo con un cuento breve que espero sea el principio de una grata colaboración…