Cold Prey 3

Tercera parte y primer tropiezo serio

Cold Prey 3

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Cold Prey 3

Los creadores de “Cold Prey” deben de sentirse muy orgullosos: han conseguido ser reconocidos en medio mundo, pese a que, salvo la primera parte, su saga no haya gozado de una buena distribución internacional. Además, partían de un slasher absolutamente convencional (y absolutamente encantador y fascinante, por otra parte), pero han sido capaces de encontrar los huecos para convertirlo en un producto con identidad propia, entre otras cosas por el buen hacer de sus responsables (curiosamente, las tres películas son de debutantes o el debut de su director). “Cold Prey” y su primera secuela se defendían por sí solas perfectamente e, insisto, sin ser nada del otro mundo, convencían y daban un par de buenos sustos. También, presentaban a la Laurie Strode nórdica del siglo XXI: Jannicke (Ingrid Bolso), que defendía su papel con uñas y dientes, a pesar de que más de uno piense que apenas tiene mérito porque era demasiado físico.

Y aquí llega Cold Prey 3. Lo primero que llama la atención es que intentaron venderla de una manera, pero luego la película es otra cosa. Los teasers iniciales presentaban el proyecto a modo de precuela en la que se contaría cómo el niño con la mancha en el ojo se convertía en un asesino. Esto es sólo el prólogo: no tarda en aparecer un cartel rezando “12 años después”, y tenemos a un grupo de seis jóvenes que van a pasar unos días a la montaña, atraídos por la historia macabra sucedida en el motel tiempo atrás. A partir de ahí, ya sabemos qué va a pasar, ¿no? Y, tratándose de una precuela, podemos hacer más de una apuesta: como que ninguno de ellos va a sobrevivir, puesto que no aparecían en las anteriores, o que ni de coña van a cargarse al asesino, porque sigue matando dos películas después (o antes). Sin embargo, ¿importa demasiado? Para mí, no, desde luego: si durante una hora y media tengo clima y un par de sustos apañados, me daré por satisfecho.

Lo mejor: La escena del sótano en una casa semiabandonada.

Lo peor: Es la más floja de la saga.


Outcast

La maldición de ser un monstruo suburbano

Outcast

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Outcast

Outcast (“descastado”) es la opera prima del escocés Colm McCarthy, director con amplia experiencia en la televisión británica; eso sí, en series que no conozco mucho, a excepción de Los Tudor. Esta película, rodada en unos atmosféricos suburbios de Edimburgo, es una coproducción británico-irlandesa de bajo presupuesto y bastante arriesgada en cuanto a los conceptos que maneja. Tal vez demasiada ambición haya podido lastrar el resultado final, dando lugar a una cinta sobrenatural que cojea, principalmente, debido a la descompensada presentación de diferentes géneros: una mezcla un tanto dispar de drama suburbano, brujería celta, romance prohibido y terror sobre “cambiaformas”. Tampoco el desarrollo de personajes ayuda a involucrarnos con ellos, convirtiéndose en otro vulgar intento de terror intelectual; aunque no por ello deje de contener interesantes ideas y secuencias, como el tratamiento realista de la fotografía o los rituales mágicos practicados.

Quiero hacer una puntualización y es que el uso del termino “cambiaformas” no es algo casual. Podríamos decir que Outcast trata sobre licántropos, pero de la misma manera en que lo hacía Con la Bestia Dentro (1982), película de culto que me parece la principal referencia de ésta que nos ocupa. Muchos seguramente os acerquéis a Outcast pensando que los hombre-lobos serán las estrellas de la función… nada más lejos de la realidad.

Lo mejor: El encomiable intento de mezclar varios estilos: el drama suburbano, el cuento mágico, el romance y el terror.

Lo peor: Las partes puramente terroríficas y las apariciones del monstruo “devorachicas” carecen de cualquier pulso.


Quarantine 2: Terminal

Nada de posesiones demoníacas... un virus en toda regla y de altos vuelos

Quarantine 2: Terminal

¿Os acordais de Quarantine? Sí… el remake-literal que Hollywood le dedicó al REC de Jaume Balagueró y Paco Plaza. Yo no me acuerdo, porque simplemente nunca llegué a verla. Jamás me entraron ganas de ver una película prácticamente idéntica a otra que había visto poco tiempo atrás.

Pero todo apunta a que a Quarantine tampoco le fue tan mal en taquilla, al menos en los USA. De otra manera no se explica el advenimiento de una secuela, Quarantine 2: Terminal que, en esta ocasión, no tendrá nada que ver con el REC 2 español. En lugar de seguir el camino marcado por la discutida secuela de Balagueró y Plaza, el director y guionista norteamericano John Pogue se acoge a un nuevo escenario que también nos resulta familiar, el de la divertida serie B Flight of the Living Dead.

Victim

La víctima es el espectador

Victim

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Victim

Nos enfrentamos una vez más a una de esas estrategias publicitarias, en las que se intenta servir la polémica antes del estreno de una película para que así pueda tener algún momento de gloria (que objetivamente, hasta los directores saben que no tendrá una vez vista).

De “Victim” se ha dicho que es la nueva “The Human Centipede”, nos hablaban de que íbamos a ver sádicas torturas, nos pusieron un cartelito provocador para despertar interés, se especulaba con un giro inesperado glorioso…y ¿en qué quedó todo? Pues en NADA.

Lo mejor: En algún momento tuve esperanza de que pudiera tirar para arriba y su corta duración

Lo peor: Da mucha rabia que no se sepa manejar una propuesta que, con otra visión totalmennte diferente, hubiera sido más que interesante