The Bloodfest Club

Miyagi-san enseña a dar cera a los demonios

The Bloodfest Club

A nadie le extrañará a estás alturas que le presente una nueva comedia sangrienta, basada en el puro homenaje al cine de video-club de los ochentas (en este caso Karate Kid, Prom Night o, básicamente, la obra y milagros del expresivo Chuck Norris); pero es que esto de mezclar comedia y horror siempre ha dado potables resultados en pantalla: desde los primerizos intentos de Abbot y Costtello hasta las producciones de altos vuelos como Zombieland. Y ni decir tiene que después de Shaun of the Dead la veda se abría, a principios de este joven siglo, por conseguir un trozo de ese pastel llamado taquilla… a cualquier precio desgraciadamente. Así nos hemos tenido que tragar multitud de subproductos colados como “zombedys” o, a veces, publicitados mediante coletillas al estilo de “el homenaje definitivo a los años ochenta”.

En estas condiciones casi parece innecesario hacerse cábalas sobre lo que ofrecerá la norteamericana The Bloodfest Club, una cinta independiente con altas dosis de parodia, que está actualmente en sus primeras fases de post-producción. Solo basta con echar un vistazo al trailer, especialmente al tremendo pelucón “jevy” de su protagonista y los entrenamientos junto al sucedáneo del “sensei Miyagi”, para darnos cuenta de que no hay nada nuevo bajo el techo de un instituto acechado por una criatura infernal, pero protegido por un conserje adicto al metal y a las películas de Chuck Norris (sic)

The Killing Games

La historia del asesino cinéfilo

The Killing Games

Desde Canadá, y de la mano del guionista y director Barry J. Gillis, nos llega The Killing Games, un título que sin duda pondrá los dientes largos a todos los amantes del cine de asesinos en serie basado en hechos reales.

The Killing Games toma como punto de partida la historia real del canadiense Mark Twitchell, cineasta vocacional fanático de la saga Star Wars (llegó a rodar un cortometraje afín a la saga titulado “Star Wars: Secrets of the Rebelion”), y buen aficionado al cine de terror que estaba convencido, según sus propias declaraciones, “de las necesidades estéticas de un realismo extremo”, una afirmación que, a la vista de los acontecimientos posteriores, adquiriría una lectura trágica.

Somos lo que hay

¿Y qué es lo que hay?

Somos lo que hay

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Somos lo que hay

Con Somos lo que hay me ha pasado algo curioso .Cuando terminé de verla, me quedé en blanco. En realidad no sabía si me había gustado o no; no tenía claro en qué punto radicaba mi interés por lo que había visto… no sabía explicarlo: algo me atraía de la película, pero, definitivamente, el resultado no había sido el esperado.

Como no quería ser injusta, dejé pasar más de dos semanas hasta que me decidí a escribir sobre la película, quería masticarla y digerirla bien antes de comenzar con el análisis. Digo esto, porque supongo que se trata de una sensación que tendréis más de uno de vosotros cuando finalicéis su visionado.

Lo mejor: La oscuridad y el pesimismo que rezuma la película.

Lo peor: La cantidad de situaciones que no se resuelven.


Prowl

Una raza incomprensible de vampiros

Prowl

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  • Título original: Prowl
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
  • Director: Patrik Syversen
  • Guión: Tim Tori
  • Intérpretes: Ruta Gedmintas, Joshua Bowman, Jamie Blackley
  • Argumento: La joven Amber quiere escapar de su aburrida vida en una pequeña ciudad. Por fin convence a sus amigos para que la acompañen a ver un piso, sin saber que por el camino hallará la sangrienta respuesta a los enigmas de su propio pasado.


Prowl

Amber no aguanta más su vida en la pequeña ciudad de mierda, donde el sagrado Señor tuvo a bien tirarla. Con una madre alcohólica, crisis de identidad, y un trabajo en el matadero local (curro muy acorde a su escultural tipo); la única solución será alquilar un apartamento en Ciudad Capital, al cual no sabe llegar si no es acompañada por una particular corte de amigos imbéciles, siempre apoyándola para que cumpla su “american dream” particular.

¡Oh! No obstante el coche en el que viajan sufre una avería. ¡No! ¡Amber nunca cumplirá su sueño y nosotros no tendremos una película de terror que echarnos a la boca! Afortunadamente, ese camionero-simpático-pero-que-algo-oculta tiene a bien pasar por la carretera casualmente en ese momento

Lo mejor: El diseño de los vampiros (aunque esté directamente robado de 30 días de noche) y que se puede terminar de ver.

Lo peor: El aburrimiento transmitido por unos personajes poco creíbles, una acción sometida al influjo de la “cámara borracha” y que la única sorpresa del film posea nulo impacto.