Last Caress

¿Mezclas Argento y Fulci... y obtienes Glam-Gore?

Last Caress

Cinco jóvenes que únicamente buscan pasar un agradable fin de semana entre amigos alojándose en una casa de campo, pronto averiguarán que su destino es menos pacífico de lo que creían cuando se enfrenten a una maldición familiar y a un implacable asesino. Ciegos por su inacabable deseo carnal son incapaces de percifir el torrente de violencia que se les viene encima.

Desde Francia (que nadie se entusiasme antes de tiempo…) nos llega Last Caress, exploit dirigido a cuatro manos por François Gaillard y Christophe Robin que se presenta a sí misma como “La primera película Glam-Gore de la historia” ¿¿¿???
Los directores galos, que debutaron con Blackaria en 2009, nos aseguran que Last Caress es un auténtico exploit, con un un toque europeo (por lo visto el giallo italiano es su principal inspiración), que mezcla erotismo de alto voltaje, extrema violencia, gore, un toque de suspense y experimentos visuales (… esto último sí que resulta realmente terrorífico).

La Enciclopedia Braille

Un relato de Grant Morrison

Ejerciendo un poco de cuervo, he decidido traeros este relato de hace unos cuantos años. Se trata de un grandioso experimento psicotrópico, sexual y gore del autor escocés Grant Morrison, relato que fue publicado por la estupenda revista Gigamesh allá por 1996. Se trata de un cuento que, en mi humilde opinión, iguala – de hecho, lo imita de una forma sui generis – lo realizado por Clive Barker en sus Books of Blood.

De una forma especialmente macabra, el autor de guiones para comics imprescindibles como Animal Man, Doom Patrol, Los Invisibles o El Asco, nos traslada a lo más sórdido de Paris con una impactante historia que, y lo reconozco abiertamente, ejerció una fuerte influencia en determinadas épocas de mi vida. Tanta fue, que incluso me he permitido, como tributo a Morrison, el intento de “embellecer” algunos pasajes; ojala no me haya extrapolado. Si a alguno desagrado, considerarme un pobre escriba víctima de la tentación…

Pero no nos pongamos melancólicos, el cuento que os aguarda no es apto para débiles; no esperéis encontrar piedad en el Chateu…

My Soul to Take

Temed a la adolescencia

My Soul to Take

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  • Título original: My Soul to Take
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Wes Craven
  • Guión: Wes Craven
  • Intérpretes: Max Thieriot, John Magaro, Emily Meade
  • Argumento: Hace dieciséis años, el Destripador de Riverton fue atrapado por la policía, pero la ambulancia que le transportaba sufrió un accidente y el cuerpo nunca apareció. La leyenda dice que el Destripador volverá a Riverton dieciséis años después, justo ahora..


My Soul to Take

La adolescencia es una mierda. Con dieciséis años, la vida debería parecerse a las películas de John Hughes (“16 Velas”, “El Club de los Cinco”…), con la primera historia de amor rondándonos, el primer concierto, la primera borrachera, amistades eternas que no durarán más de dos años… y no a “Carrie” o “My Soul To Take”, donde el desajuste hormonal, la incomprensión del mundo adulto y el descubrimiento de la crueldad de tus semejantes colisionan y convierten esa etapa de tu vida en un caos. Los dieciséis años son como una obra de arte incomprendida en su momento: sólo años después se es capaz de ver que, efectivamente, había algo bueno en todo aquello.

Bug (Max Thieriot), Alex (John Magaro), Brittany (Paulina Olzynski), Penélope (Zena Grey), Jerome (Denzel Whitaker), Brandon (Nick Lashaway) y Jay (Jeremy Shu) son unos adolescentes conocidos como “Los Siete de Riverton”. Su vida es igual que la de cualquier otro joven de su edad salvo por una cosa: los siete nacieron la misma noche en que Abel Plenkov, asesino esquizofrénico conocido como “El Destripador de Riverton”, fue atrapado por la policía. Aunque, ese mismo día, su cuerpo desapareció, y una de las leyendas que rondan por el lugar es que cada una de las personalidades de Plenkov se reencarnó en cada uno de los siete de Riverton.

Lo mejor: lo que no tiene que ver con una película de terror.

Lo peor: las partes de terror.


Straw Dogs

El gran Sam Peckinpah tampoco se libra del remake de turno

Straw Dogs

Perros de Paja (Straw Dogs), película de 1971, está considerada una de las obras más polémicas y controvertidas de su director, el genial Sam Peckinpah (La Huída, Grupo Salvaje), autor que ha pasado a la historia por una serie de geniales títulos que retrataban la violencia con una belleza plástica y un sentido del ritmo cinematográfico que ha estado al alcance de muy pocos (¿se nota que soy un fanático del cine de este señor?… Pat Garret y Billy the Kid es, sin duda alguna, una de mis películas de cabecera).

A priori Perros de Paja (Straw Dogs) podría llegar a inscribirse dentro del subgénero del rape&revenge, con lo cual se vendría a cerrar el círculo vicioso de remakes de dicho género tras las recientes nuevas versiones de La última casa a la izquierda y I Spit on your grave. Sin embargo Perros de Paja (Straw Dogs) siempre ha disfrutado de un estatus sensiblemente superior al de simple muestra de cine exploit adscrita a un determinado subgénero. A ello seguramente contribuyó la excelente labor de un Sam Peckinpah cuyas prestaciones como cineasta están a años luz del Craven de Last House on the Left o el Stven R. Monroe de I Spit on your grave.
El Perros de Paja (Straw Dogs) original hace gala de una atmósfera viciada, malsana, tensa, que no únicamente atañe a la pandilla de paletos locales que acosan al personaje de Dustin Hoffman y a su mujer, sino que encuentra su orígen, precisamente, en la desintegración del núcleo familiar, la pérdida del respeto mútuo, y la violencia como única forma de responder a determinadas situaciones límite. El equívoco y muy controvertido rol que desempeña el personaje de la mujer del protagonista en la trama de la película le valío a Peckinpah una auténtico huracán de críticas que llegaron a tachar al director norteamericano de “profundamente misógino”.