Has filtrado por autor: Tito Jesús

Son

El niño, la madre y la secta satánica

Son

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Son

La referencia más cercana a la película que reseñamos en estos párrafos me viene de la literatura. Concretamente de los best-seller de Dean R, Koontz. No es que todos los libros de este autor sean iguales ni mucho menos; pero sí que existe toda una colección de títulos cortados a patrón, que marcan un camino del que “Son” sigue la estela. Son esas novelas de persecución a un individuo al que nadie cree y que de pronto cuenta con un aliado para enfrentarse a una fuerza, en una batalla tan desigual que se antoja imposible de ganar. Para aquellos que quieran aventurarse a estas historias, hablamos de novelas como “Los servidores del crepúsculo”, “Los ojos de la oscuridad”, “Víctimas”, “Extraños” o “Mirada ciega”. “Son” es una película de huida construida en torno a una letal relación Madre-hijo.

Laura (Andi Matichak) trata de sacar adelante su casa y a su pequeño David (Luke David Blumm) ella sola. Como toda madre soltera de cine, se sacrifica para que no falte de nada y pone por delante de cualquier otra consideración el bienestar de su pequeño. Una noche, al entrar en la habitación del crio, se la encuentra llena de desconocidos. Incapaz de resistirse al espanto que siente, huye despavorida. Al regresar todo parece haber sido una pesadilla, pero este acontecimiento coincide con una extraña enfermedad en el menor. Laura se agarra entonces a la incipiente amistad con un policía (Emile Hirsch) en busca de un aliado. Mientras, los síntomas de David toman un giro inesperado que obliga a madre e hijo a una incierta huida.

Lo mejor: Buena interpretación de su protagonista y un tono de terror serio.

Lo peor: Se ve venir todo desde lejos y no aporta grandes novedades.


The toll

El bosque Moebius

The toll

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The toll

The toll se ajusta a lo que busca un espectador cuando se anima a ver una cinta de miedo: que te metan un par de sustos potentes, que se cree una atmósfera malsana y que te mantengan intrigado, a ser posible todo el metraje. Lo hace con una pareja en un coche perdida en un bosque eterno que, como una cinta de Moebius, gira sobre sí mismo sin tener fin. La película gozó de muy buena acogida en el Festival de Sitges, principalmente porque sin demasiados trucos contiene una primera parte muy inquietante... después pierde enteros, aunque os lo cuento en otro párrafo.

Cami (Jordan Hayes) acaba de aterrizar en Minesota para visitar a su padre que vive en una granja en medio de ninguna parte. Es medianoche y para llegar hasta su destino decide tomar un Uber. La recoge Spencer (Max Topplin) un conductor con muy pocas dotes sociales, que cuanto más habla con ella peor impresión le causa. Cuando la cosa no podía empeorar, el coche se estropea en el corazón de un frondoso bosque del que aparentemente no pueden salir.

Lo mejor: Puro cine de género con momentos inquietantes. La idea de "The toll man" es potente y merece una secuela.

Lo peor: Engaña al espectador de forma algo farrullera y pese a su corta duración roza lo reiterativo.


Kandisha

La mata machos.

Kandisha

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Kandisha

Como los cantantes de un sólo éxito, o los escritores de los que solo se conoce una obra de entre una surtida bibliografía, la carrera de los directores Alexandre Bustillo y Julien Maury parece que alcanzó su cúspide en su primer largo: “Al interior”. Desde entonces van de un lado a otro pegando bandazos sin encontrar el aplauso sonoro de su debut. Miembros fundadores del horror extremo francés de la década anterior, estos realizadores probaron suerte con la fantasía oscura en “Livide”, cinta con una meritoria atmósfera pero con un resultado irregular con un grupo de ladrones atrapados en la casa de un vampiro. Después con un particular y estiloso homenaje a “La matanza de Texas II” y al cine de terror de los 80, llamado “Aux yeux des vivants” que pese a su brutalidad no conectó con los aficionados. Nuevamente regresando al universo de Tobe Hopper, una precuela de “La matanza de Texas” llamada “leatherface”: medido espectáculo de truculencia y slasher, que duda en abrazar un salvajismo que se antojaba sobre el papel perfecto para esta pareja. En esta pasada edición de Sitges, el tándem nos trajo su último trabajo: “Kandisha”, donde parece que se aferran sin complejos al cine de terror comercial, aunque de cuando en cuando asoman destellos de su brutalidad pasada… No existe trailer ni apenas imágenes de la cinta a día de hoy así que nuestra reseña se queda, hasta que aparezca, viuda de vídeo.

En un barrio suburbial francés tres amigas pasan el tiempo entre grafitis, chicos y rap. Una noche, una de ellas sufre un intento de agresión por parte de su ex. Magullada y abrumada por la situación, se encierra en el baño e invoca a la leyenda de Aïsha Kandisha, Jinn (demonio) islámico con forma de mujer que alimenta su furia matando a hombres. A partir de ese momento ninguna de las amistades masculinas del trío estará a salvo, obligando a estas amigas a buscar la forma de romper el hechizo que ata a este monstruo con su invocadora.

Lo mejor: Muy entretenida y con alguna muerte brutal.

Lo peor: La sensación de que han desaprovechado un buen material.


Possessor

Juntos pero no revueltos

Possessor

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DIVERSIÓN:
TERROR:
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GORE:
  • 4/5

Possessor

Desde luego, de casta le viene al galgo. Brandon Cronenberg no ha buscado lejos referencias para hacer su cine. Su anterior título (antiviral) y éste, que le ha otorgado el aplauso de la crítica y el público especializado en fantástico, parecen una prolongación del trabajo que en este género hacía su padre antes de saltar a terrenos mucho más autorales. Le ha venido de perlas que su progenitor aparcara, con “eXistenZ”, su exploración de la fantasía. Así evita en gran medida otra frase hecha: “Las comparaciones son odiosas”. Cronenberg ha apostado a lo grande y ha construido en su segunda película una cinta cien por cien adulta, donde la violencia, el sexo y las decisiones autorales la hacen merecedora por goleada de la calificación R en la industria americana. En Sitges se hizo con los dos premios gordos: a la dirección y a la mejor película. Dos galardones que se suman a infinidad de nominaciones y premios de otros certámenes, alguno de ellos incluso de cine “Convencional”.

Una corporación utiliza un revolucionario método para invadir, de forma silenciosa, la mente de otras personas con fines de espionaje empresarial. Estas particulares posesiones son empleadas para cometer crímenes sin aparente conexión con los intereses comerciales que se esconden detrás. Pilotar estos cuerpos ocupados no es nada fácil: los moradores se manchan con el subconsciente de sus víctimas. Regresan a sus cuerpos confusos, afectados por pensamientos y recuerdos que no son suyos. Tasya (Andrea Riseborough) es una de las agentes más eficaces, aunque sus constantes invasiones de otros ya empiezan a hacerle mella. En su nueva misión ha de ocupar el cuerpo de Colin (Christopher Abbott), novio de la hija del presidente de la competencia (Sean Bean), para descabezar a esa empresa asesinando a su futuro suegro y después borrar sus pasos induciendo a este cuerpo al suicidio. Lo que en ese momento desconoce es que el joven tiene la mente más desordenada que ella y que la fusión de ambos va a desencadenar un descontrol de funestas consecuencias y toda una pelea de ambas personalidades para controlar ese cuerpo.

Lo mejor: Seria, cruel, explícita, sin concesiones y con factura e interpretaciones muy buenas.

Lo peor: El conjunto es frio y su conclusión confusa.